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martes, 25 de agosto de 2020

Alejandro "Aon" Nepote: verdad, educación y consciencia

La tierra es un mosaico de dioses y creencias, de clérigos y profetas, de libros y textos sacros que hablan de impiedad, fe y pecado, son sólo los pretextos que los hombres invocan para luchar como fieras.” - Omar Khayyam-

Por lo tanto, lo que hay que dejar de hacer es luchar como fieras y, dejar de encabritarse con aquello que cada persona cree y en lo que pone su sentimiento. La crítica maliciosa para desprestigiar a quienes piensan diferente, todavía sigue siendo un síntoma de mentalidades vetustas.
Es un error considerar que el problema está en las creencias, puesto que el mayor inconveniente sigue siendo lo que se hace con ellas.
Mientras la persona se centralice en el objeto de su fe sin perjudicar a nadie, sin transgredir el espacio del prójimo, respetando a sus congéneres, y si lo que hace, lo hace con devoción y responsabilidad amorosa, está en todo su derecho de hacer lo que quiera, y no tengo duda que Dios estará con esa persona y en eso que hace de esa manera.

Es algo aberrante juzgar y condenar a una persona por pensar y sentir distinto. Eso pertenece a una etapa sombría de la humanidad que aun reverbera reminiscencias en los tiempos presentes. Por eso, las personas que sienten que están en el camino, requieren suma atención para detectar y depurar esta reacción vegetativa que aflora del subconsciente de la mentalidad más primitiva.

Toda persona, sin excepción, tiene su propia verdad relativa dentro de los márgenes de la ignorancia, siendo uno de los márgenes el que está marcado por el apego inconsciente a los espejismos de la ilusoriedad, mientras que, el otro margen, está determinado por la conciencia de la relatividad intrínseca e inexorable que facilita el desapego. Entre medio de estos dos extremos de verdades relativas, se expresa una gama de matices que van desde la fe ciega puesta en realidades hipotéticas, hasta la certeza y convicción sobre realidades empíricas, siempre dentro del contexto de lo relativo.

Todos los seres humanos estamos sujetos al extenso parámetro de la ignorancia. El genio de Sócrates no se equivocó en su percepción de no saber nada.
No obstante, dentro de este parámetro de verdades relativas, es necesario desarrollar una educación desde lo estatal y a nivel mundial con vista a sembrar las semillas de la nueva humanidad en cada seno familiar, que haga hincapié en la solidaridad, la cooperación y el servicio al prójimo.
Hay materias de estudio que en la educación regular todavía no tienen cátedra. Me refiero a cursos basados en la sabiduría ancestral que los pueblos originarios transmitieron por generaciones desde la propia infancia.
Para ir gestando la nueva humanidad habría que pensar en una educación que incluya, por ejemplo, ética humanista y relación ecológica con el entorno, cocina y alimentación saludable, desarrollo bioenergético y expansión de la conciencia, entre muchas otras materias fundamentales para la vida. Habría que mejorar la enseñanza primaria y preparar a los niños para una visión de economía participativa y ganancias compartidas, consumo inteligente para el desarrollo sustentable, amor a la naturaleza y a los animales, y espiritualidad universal basada en el sincretismo. Indispensable para cambiar la mentalidad que rige en la actualidad, la cual está llevando a la humanidad hacia las fauces del abismo.

La educación no es un mero asunto de adiestrar la mente. La instrucción contribuye a la eficiencia, pero no produce integración. Una mente educada de esta manera es la continuación del pasado, y no está en condiciones de descubrir lo nuevo. Es por eso que para averiguar en qué consiste la verdadera educación, tenemos que examinar la total significación de la vida.” -Krishnamurti-

Sí, así es, todas las personas tenemos nuestra propia verdad relativa. Y hay que considerar que, las palabras “verdad” y “relativa”, conforman una combinación armónica preciosa entre dos conceptos que aportan grandes beneficios a la claridad mental y a la conciencia, sobre todo a la persona misma, ya que, el hecho de asumirlas, la vuelve más humilde.
Reconocer y aceptar que todo pensamiento es: “relativo”, impulsa a buscar otro pensamiento distinto para dar con una idea diferente, tal vez mejor. Por esta razón es tan beneficiosa la asimilación de que todo pensamiento es relativo.
Por otro lado, reconocer y aceptar que todo pensamiento es: “verdad”, implica un grado enorme de responsabilidad, en cuanto a tres aspectos a tener en cuenta: no olvidar que se trata de una verdad relativa; no confundirse y creer que se trata de una verdad absoluta; y, no enorgullecerse o ufanarse por las articulaciones precisas que se han concebido para expresar tales verdades.
Este tercer aspecto es fundamental, porque, ningún pensamiento elevado proviene del ego. La mentalidad de toda personalidad no es dueña de ninguna idea brillante, ya que los pensamientos profundos no los genera la propia mente. Estos son regalos de Tao, y a él hay que agradecer la inspiración.

No digas, «he encontrado la verdad», sino, antes bien, «he encontrado una verdad».” -Khalil Gibran-

querido maestro y caminante taoísta, instructor de Tai Chi, Chi Kung, y Neidan, entre otras disciplinas y artes de Oriente. Desde 1979 coordina un proyecto destinado al cultivo del Ser, que nació con el "Programa Integral del Centro del Tao", y se extiende hasta la fecha, con la "Delineación del Tercer Estado". El presente escrito es un fragmento de su curso "Vivir la Existencia".


lunes, 4 de mayo de 2020

Creencia, Increencia, Existencia


Digamos, simbólicamente hablando, Dios hizo al ser humano a imagen y semejanza de él, por lo que, si el ser humano siendo Dios no cree en Dios, pues, precisamente, Dios no puede convencerlo de otra cosa, no puede hacerlo, porque no puede ir en contra de sí mismo ni de lo que decide pensar y hacer su reflejo.
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Así que, hasta que el ser humano no se reconozca en su propia esencia y verdadera naturaleza, no será capaz de comprender el potencial que guarda dentro de sí para articular esta poderosa capacidad de libre albedrío, este poder interno inconmensurable en términos de su propia vida y su entorno el planeta tierra.
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Aquí se acaba la discusión. Siglos discutiendo si Dios existe o no.
Y es tan simple, que resulta tragicómico y hasta ridículo que tanta gente adulta haya desperdiciado tanto tiempo y recursos en esta vana discusión.
Si no se cree en Dios, Dios no existirá para esa persona, por más que Dios quiera existir para ella.
Si se cree en Dios, pues, para esa persona Dios estará presente.
O sea, es una simple cuestión de creencia, nada más.
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No es necesario sudar más que esto para que Dios exista o no.
Si creés en Dios, bueno, Dios existe, y si no creés en Dios, muy bien, Dios no existe, no hay que darle más vueltas al asunto, es así de sencillo.

Dios, la Existencia, Tao, ya está abierto a todas las posibilidades, ahora hace falta que cada quien se abra a lo inconmensurable presente frente a las propias narices. Así cómo te digo, éste sería el camino de retorno, de regreso al origen, de vuelta a la fuente.
Claro, a la larga todos volverán a ello, creyentes y no creyentes.
¿Quién puede salirse de la Existencia?
¿Quién puede decidir que Tao regule o no su vida?
Nadie puede hacerlo, nadie puede evitarlo, nadie puede ubicarse fuera de la Existencia, ni siquiera una piedra es capaz de hacerlo.
Hasta el último átomo, todo lo manifiesto, todos los seres dependemos de la existencia, estamos en ella, y no nos moveremos de ella vayamos a donde vayamos. Acá estamos y acá nos quedamos, y cuando volvamos al punto de partida, al origen, lo haremos sin habernos ido nunca de él. Es ésta la ironía, ésta es la paradoja.
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Es muy básico lo que estoy comentando. Pero hay cosas que son muy elementales como ésta.
Quien quiera entender, que entienda. Nadie va a forzar a nadie para que comprenda lo que no tiene disposición a comprender.
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No obstante, esto que comparto aquí desde una perspectiva mística, ya lo he dicho antes, también lo afirma de alguna manera, en otro contexto, la ciencia de la mecánica cuántica. Los físicos que estudian las partículas más elementales de la naturaleza comprenden este lenguaje, este poder, y saben perfectamente lo que sucede cuando interfiere la observación de quien busca medir el estado de las cosas en su mínima expresión.
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¿Qué son las partículas atómicas?, ¿una onda, un corpúsculo o la expresión neutra de un latido psíquico atómico subyacente extendido por todo el cosmos?, o bien, ¿algo distinto combinado de estas tres propiedades?
No existe una respuesta absoluta para nada de lo que existe. Por eso, lo que sea que fuera... tu sola presencia incide y transforma la existencia.
El científico Gregg Braden lo explica muy bien en el contexto que él estudia y desarrolla; por mi parte, tan sólo soy un practicante de artes psicofísicas y bioenergéticas que entiende casi nada sobre este particular.
Lo que nos atañe específicamente en este curso, es la relatividad de todo.
Todo es relativo... ¡bien por Einstein!, aunque esta premisa forma parte del conocimiento hindú desde hace miles de años.
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Digo, desde la perspectiva bioenergética y psíquica, al interactuar con las cargas energéticas y magnéticas se afecta al porcentaje de las polaridades que vibran en una escala mucho más infinitesimal que el átomo, lo que termina modificando la proyección futura del universo conocido, ya sea, a nivel cuántico, a nivel físico, psíquico y espiritual. Por eso, finalmente, todos los patrones son creados por la inteligencia existencial de la gran Mente, de la cual, la mente humana es un reflejo.
Sin tener en cuenta esta metafísica, sugiero leer la claridad del físico J. Fuentes Fernández que explica la teoría de la doble solución para el interrogante ¿ondas o partículas? expuesta en Revista Ciencias Nº 117.
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La medicina que estudia la relación psicosomática de las enfermedades también comprende muy bien esta influencia creadora, tanto como el teólogo que lo mira desde otra perspectiva. Ambos llegan a la misma conclusión aunque estén en desacuerdo entre sí.
Según lo que la persona crea, eso le sucederá, eso creará.
Estamos creando constantemente nuestra realidad interna, y, lo más difícil de comprender es que también estamos creando nuestra realidad externa, modelando nuestro entorno a partir de nuestros pensamientos y sentimientos.
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El biólogo Bruce Lipton, relata que en un ensayo clínico le suministraron a un grupo de pacientes oncológicos un placebo compuesto por agua y azúcar (o algo parecido) diciéndoles que se trataba del tratamiento de quimioterapia que debían recibir, por lo cual experimentaron la pérdida de cabello, nauseas y todos los síntomas de quienes reciben la verdadera terapia (éste es el efecto nocebo). Lo mismo sucede al revés, han dividido grupos de pacientes para darles a uno la medicina adecuada y al otro un mero placebo compuesto por una solución salina, y está comprobado que la cantidad de recuperaciones se verifica en ambos grupos en la misma proporción.
Esto revela un potencial extraordinario de la mente que se pone de manifiesto a través de la creencia.
Lo que creés... a la larga, eso será.
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Así que, reitero, lo que vos creés... eso va a pasar.
Todo pasa por la creencia.
Jesús, lo ha dicho: “tu Fe te ha sanado”.
O bien: “pídele a esta montaña que se corra, y ella se correrá”.
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Quien sabe utilizar este poder innato para su beneficio o para beneficio del prójimo, será bendecido por la física de la conciencia.

Alejandro Aon Nepote

+ reflexiones y sentimientos de Alejandro acá ---> https://www.facebook.com/alejandroaon.nepote


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Sobre la "Esencialidad"...

La conexión con lo sublime de Tao y, esa inspiración que imanta la irradiación de Tao atrayéndola hacia el propio corazón y la enraíza en la conciencia, modifica substancialmente la vida de las personas que se abren a ella.
La transformación es inevitable que suceda si acontece dicha conexión.
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Al nutrirse de esta conexión y de lo que viene aparejado con ella, tanto la inspiración como la presencia de Tao sentida a conciencia, modifica la visión que se tiene de las cosas, de la vida y de la existencia, aportando al Ser su propia auto afirmación como parte de un todo unificado atemporal que trasciende la infinidad de particularidades individuales transitorias.
Lógicamente, para establecer dicha conexión y ser bendecido por la inspiración que atrae al Tao hacia el corazón y proporciona su enraizamiento en la conciencia, se requiere cultivar un estado de afinación y sintonía a través de la atención centrada en los principios nobles del camino y en las virtudes que dignifican el espíritu de todo caminante.
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Precisamente, el estudio de los nobles principios y, en consecuencia, la práctica de las virtudes, constituyen un aspecto importante de la pedagogía fundamental que el taoísmo ha hecho propia y difunde como parte de las enseñanzas que incluye su metodología. Esta sapiencia revela la manera efectiva de fomentar el vínculo con la existencia para restaurar la conexión primordial.
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Siempre que se recuerde lo esencial de la vida y se tenga presente la esencia que el Ser contiene macerándose en su interior, se estará motivando el estado de conexión y enlace con la dimensión sublime de Tao.

Cabe recordar que lo esencial de la vida y la esencia del Ser, se refiere, específicamente, al sentimiento de paz que nutre la frecuencia de la armonía y al sentimiento amoroso que deriva, a su vez, en la percepción de la completitud, que resuenan en una vivencia de satisfacción profunda. Esto mismo brota del estado de conexión.
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Obviamente, para no perder este estado una vez alcanzado, hay que resistir todo desvío de la conciencia hacia cuestiones insalubres que debiliten el vínculo con lo esencial. Hay que enfrentar y combatir las tentaciones nocivas que atentan contra el estado de conexión, pues, éste es el límite que no se ha de cruzar para preservar a la conciencia de su propio extravío. Aquí es donde cobra un gran valor los nobles principios y la práctica de las virtudes pregonada en el taoísmo.
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Básicamente, estas virtudes se centran en los tres tesoros, aunque se podrían mencionar una decena de virtudes sumamente estimadas por los taoístas.
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Estos tres tesoros están íntimamente relacionados con:
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1- 精 el Ching – Esencia – Cuerpo (Jīng).
2- 氣 el Ch´i – Vitalidad – Mente Racional (Qì).
3- 神 el Shen – Espíritu – Conciencia o Mente Superior (Shen).

Alejandro Aon Nepote

lunes, 8 de julio de 2019

Somos en el Tao (por Alejandro O. Nepote)


Estamos dentro de Tao, existimos en el interior de él.
No es que tengamos que buscarlo ni hacia afuera ni hacia dentro del Ser, pues, estamos adentro de él, existimos en Tao, vivimos y somos en su interior, nada hay fuera de Tao, todo está dentro de él y en él.
De este modo fue mi encuentro en Tao después de tanto buscarlo y encontrarlo por todas partes y en todo lugar, adentro y afuera. Y lo comento en primera persona para evitar pluralizar todo el contenido de esta vivencia.
Estoy dentro de Tao, éste fue mi mayor descubrimiento, encontrarme en él, encontrarme con él, ya no adentro mío ni afuera de mí, sino, estando yo dentro de él. Fue una iluminación, y, claro, una revelación trascendental que me aportó una mayor visión de la esencia y lo esencial de esta filosofía singular.
Por supuesto que ésta es una concepción que han madurado muchísimas personas y todo caminante del sendero orientado al despliegue del potencial inherente al Ser, pues bien, a mí me llevó mucho más tiempo darme cuenta de esto que a la mayoría de los caminantes.
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Estamos dentro del Tao, y esto cambia radicalmente la perspectiva, en realidad la variante es insignificante, pero el impacto en lo que respecta a la conciencia puede ser trascendental. Son cuatro las ópticas: “el Tao está afuera en todas partes” (1), “el Tao está adentro de cada Ser” (2), “el Tao está adentro y afuera al mismo tiempo” (3), y, “estamos inmersos dentro del Ser de Tao” (4). La cuarta percepción cambia completamente la concepción que se tiene de Tao y de la existencia.
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La humanidad se encuentra dentro de Tao, la tierra, la galaxia, el universo, la existencia entera con sus infinitos cosmos, todo, absolutamente todo, se encuentra dentro de Tao. Nada hay que se encuentre fuera de él.
De tal modo, que, esta dimensión en la que estamos, vivimos y existimos, es el Tuhua-Tao (獨化道 dúhuà-dào), la “auto-regeneración de la Unidad esencial del Uno indivisible del Wutao-Taoi (無道-道一 wúdào-dàoyī), que es, en sí, la mismísima esencia de Tao".
No podemos morir más allá de las apariencias que reflejan las transformaciones porque el Tao es eterno, no podemos desaparecer porque estamos dentro de Tao, y todo lo que hay en Tao es perpetuo con él, cambia de forma, muta, modifica su aspecto en una permutación infinita sin principio ni fin, por eso nada perece, porque todo sigue permaneciendo dentro de Tao, nada sale de él.
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Esta búsqueda se había iniciado a temprana edad en la representación de Dios; con el tiempo, Dios y Tao pasaron a ser lo mismo para mi conciencia. Así fue que busqué a Dios y lo encontré en todos los lugares, en la naturaleza, en la vida, en la inteligencia de las leyes, en la niñez, en todas las personas, en el arte, en la ciencia, en la existencia misma, dentro mío formando parte de mi ser, no obstante, sin saber qué, algo no cerraba en esta ecuación por más que mi sentimiento estaba afirmado en una profunda convicción y certeza que provenía de una vivencia profunda y no de una mera creencia o dogma.
Hasta que, como dije, comprendí que estamos dentro de Dios, estamos en la Mente de Dios (dentro de Mahamudra), somos parte del cuerpo de Dios, no es que él esté en algún lugar, no... nosotros estamos dentro de él; todo lo que existe y la existencia misma se encuentra dentro de Dios, por lo que, tanto el infinito como la eternidad están en Dios, y junto con ello, todos y todo cohabitamos en el interior de Dios-Tao.



sábado, 2 de febrero de 2019

Feng Liu, el arte del placer

 

El gozo del instante presente; el disfrutar la vivencia que transcurre; el deleitarse con la vida que está sucediendo en el mismo momento, con lo que pasa en el aquí y ahora; la delicia indescriptible del aire que se inhala durante la respiración consciente que, únicamente, puede ser experimentada en el ahora, digo: a-hora, que significa sin hora, sin tiempo (a-tempore) atemporal, contrario a lo transitorio, que igualmente puede ser traducido como a tiempo (puntual) no fuera de tiempo, sin llegar tarde a la vivencia real del Ser y el Estar. Asimismo, el experimentar el encanto de sumergirse emocionalmente en la situación que acontece, sumergirse en la naturaleza, en un paisaje; zambullirse de lleno en el instante, en el momento, en el presente, en el aquí y ahora, es, precisamente, de lo que se trata el maravilloso arte practicado por los taoístas de antaño, conocido como Feng Liu (风流 - fēngliú).
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Digamos que, para estas almas que jamás se consideraron taoístas (nosotros los llamamos así para identificarlos y saber de quiénes estamos hablando), que, entre muchas comunidades, conformaron en el año 240 aprox. el famoso “Retiro de los Siete Sabios del Bosque de Bambú” (竹林七賢 - zhúlín qī xián), estuvieron centradas en el feng-liu, sin duda, almas que han dejado un gran legado a la humanidad.
Su argumento principal consistió en que perderse la percepción del momento del instante presente por dejarse cautivar por algunos de los intereses que la mente gestiona sin cesar, por una especulación o mera proyección del pensamiento, es perderse la vida. Lisa y llanamente.
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Es decir, ponerle una intención al momento presente, es la mejor manera de erosionarlo. Por ejemplo, irse con la mente al momento siguiente, es matar el presente. Especular con la siguiente hora, es desvanecer el ahora. Toda buena intención que se ponga en el mañana, toda meta, es un viaje directo y sin escala al último instante de vida en este plano.
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Sentir el pulso cardíaco, la sensación que vibra en el interior del pecho, el chi vital que circula por el corazón junto con la respiración consciente, es una de las herramientas para recuperar la vida, y ésta es una de las primeras pautas prácticas del Fengliu.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Sobre la sublimación


En términos de la alquimia «neidan», podemos decir que la sublimación, considerada una vivencia cumbre dentro del taoísmo, se lleva a cabo de varias maneras en lo que concierne a la metodología taoísta.
Por ejemplo, uno de los modos más simples de sublimación se consigue a través del ahondamiento de la “conexión” con Tao. Porque, cuando esta conexión es genuinamente sentida, concientizada, cuando es profundizada y desarrollada, provoca una de las transformaciones substanciales primarias más básicas, aunque, la más contundente y esencial pregonada por esta corriente.
La conexión, por sí misma, es reparadora, sanadora, trae bendiciones a quienes la experimentan, y es fuente de dicha y completitud cuando se mantiene activo este enlace esencial.
Por supuesto, la conexión no es algo que vaya a suceder por el mero deseo de probar de qué se trata, como tampoco, nadie puede proporcionarla desde afuera ya que tan sólo se establece cuando cada quien enciende su receptor interno a conciencia, de manera sintonizada con el estado de presencia.
Correspondiendo con esto, la filosofía taoísta facilita una serie de herramientas, teóricas y prácticas, con el propósito de que toda persona pueda consolidar esta sublime conexión y estado de conexión con la existencia y beneficiarse de sus prodigios. 

Precisamente, el tratado del Tao-Te-King está orientado a explicar el “poder” que subyace en este estado supremo de conexión con la existencia, comprendido dentro del contexto de los siguientes términos:
TE: Poder-Fuerza - 德.
TAO: Camino-Sentido - 道.



viernes, 1 de junio de 2018

El Taoísmo como camino de Unidad


El Taoísmo como camino de Unidad
por Juan Manuel Otero Barrigón * (Publicado originalmente en nodualidad.info)

Sabido es que la palabra "taoísmo" proviene de Tao 道 ―dao escrito en transcripción pinyin―. El vocablo daopermite varios significados, con los cuales los taoístas suelen jugar: refiere, al mismo tiempo, a "Vía", "método", "doctrina", así como al hecho de "hablar". En el Tao Te King, dao (o Tao) designa también el principio original que descansa en el origen de las cosas y sigue dándoles forma. La palabra, como vemos, no admite una explicación sencilla: el Tao es inabarcable y por esencia, debe seguir siéndolo. Y ello debido a que, como reza la primer tablilla del tratado de Lao Tsé, "El Tao que puede expresarse con palabras, no es el eterno Tao".

La escuela de pensamiento taoísta (daojia) pierde sus orígenes en la noche de los tiempos. Algunos autores han planteado que el taoísmo descendería de la religión popular, nebulosa sin mayores precisiones, ya que no hay consenso definitivo respecto a lo que se entiende por "religión popular". Enorme dificultad esta, dado que no poseemos suficientes documentos sobre las creencias religiosas "populares" anteriores a la dinastía Han e incluso durante el transcurso de la misma. Un segundo obstáculo es que cuesta imaginar vínculos directos entre inciertas creencias populares y el pensamiento extraordinariamente sutil, a veces metafísico y elevado, de personajes como Lao Tsé y Chuang Tsé, quizás las dos más grandes figuras de la antigua tradición taoísta.

En Occidente, solemos identificar visual (y fácilmente) al taoísmo filosófico con el conocido símbolo del Yin y el Yang, al cual sin embargo, con frecuencia, malinterpretamos.

Dada la identificación del pensamiento occidental con el dualismo platónico, nos resulta fácil confundir el significado profundo de un símbolo milenario como el del Yin y el Yang. Este nos remite a una concepción mucho más orgánica del universo que la que nosotros, culturalmente, expresamos. En nuestro esquema dualista, existen el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, el cielo y el infierno, lo blanco y lo negro, lo moral o lo inmoral. De allí que, al discutir filosofía (y otras tantas cosas), acostumbremos a establecer diferencias con un "o". Necesitamos distinguir, categorizar y separar, lo cual nos resulta sumamente natural, pese a que se trate de una cualidad enraizada, si de oposiciones se trata, en nuestra vasta (y prolongada) tradición histórico filosófica de Occidente.

Para gran parte de las sabidurías de Oriente, en cambio, las cosas funcionan de otro modo. El oriental, y en nuestro caso el taoísta, sintetiza su visión del mundo de un modo mucho más directo, más intuitivo, más místico.

Ello explica que, para los taoístas, debilitadas las categorizaciones y las separaciones forzadas, el Yin y el Yang no representen esquemáticamente el bien y el mal. Cuando comparamos mediante la razón y el conocimiento, lo que hacemos es promover la fragmentación, exaltando falsamente la preponderancia de un aspecto por sobre el otro. A ello, un taoísta respondería que demasiada oscuridad enceguece, pero que lo mismo puede ocurrir frente a un fuerte destello de luz.

De esta manera, Lao Tsé nos dice:


"Si todos reconocen lo bello como tal,
reconocen a la vez lo feo.
Si como tal reconocen lo bueno,
reconocen a la vez lo que no es bueno.
Porque Ser y No-Ser se generan mutuamente.
Difícil y fácil se completan entre sí.
Largo y corto se moldean mutuamente.
Entre sí se invierten alto y hondo.
Sonido y tono mutuamente se enlazan.
Antes y después se siguen entre sí.
El Sabio obra sin actuar.
Enseña sin hablar.
Todos los seres se presentan ante él,
y a ninguno se niega.
Crea, pero no posee.
Realiza, pero no retiene.
Cuando termina la obra,
no se aferra a ella.
Y precisamente por no aferrarse,
nada ni nadie le abandona.
"(Traducción de Richard Wilhelm)

Lao Tsé contribuyó enormemente al pensamiento del Ser y del no-Ser (Yu y Wu), y diferenció dos formas de razonamiento para lo nombrable e innombrable (Yu Ming y Wu Ming), recomendando, tal como señala mi querido maestro Alejandro Omar Nepote, la captación de la fusión de toda dualidad en una unidad esencial subliminal, dado que en esencia, todo deviene del supremo Uno (Taichi).

Las dualidades son concebidas en el Taoísmo como correlativas, lejos de los pares de opuestos excluyentes a los cuales estamos habituados, y que se remontan, en nuestro contexto, al antiguo dualismo persa de la religión mazdeísta predicada por Zoroastro, que tanto influyó sobre la cosmovisión judeocristiana, y por línea histórica, sobre la islámica.

Esto, claro, entendiendo dichas tradiciones en un sentido exotérico o divulgativo, siendo que en una dimensión más profunda, incluso en estos caminos la dualidad se disipa hasta revelarnos la más prístina de las Unidades. Basta, como ejemplo, remitirnos a la tradición mística de personajes como San Juan de la Cruz, Meister Eckhart o Ibn Arabi, para llegar incluso a propuestas contemporáneas como la de Jay Michaelson y su "Everything is God: The Path of non-dual Judaism".

Por medio de la razón surgen la dualidad, la mentalidad fragmentada y la separación. Por causa de nuestro automatismo racional, perdemos nuestro equilibrio original, aquel que bebe de las fuentes del "portal de la hembra oscura" (R. Wilhelm). Frente a esto, el taoísmo propone su solución: no hacer, dejar fluir, no interferir, imitar la espiritualidad del agua.

Extraña (i)lógica del Wu Wei que nos invita a un juego diferente, con plena conciencia de la interdependencia.

A este propósito, el célebre y querido filósofo británico Alan Watts, narra la historia del granjero chino. En su libro Taoísmo, nos cuenta:

"Érase una vez un granjero chino al que, en cierta ocasión, se le escapó un caballo. Esa noche acudieron los vecinos a su casa y le dijeron: "¡Qué mala suerte!", a lo que él respondió: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?". Al día siguiente, el caballo regresó trayendo consigo siete caballos salvajes a los que se había unido. Esa noche volvieron nuevamente sus vecinos y le felicitaron, pero él replicó: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?"

Al día siguiente, su hijo estaba tratando de domesticar uno de los caballos salvajes cuando salió despedido de la grupa y se rompió una pierna. Los vecinos regresaron entonces y dijeron: "¡Qué mala suerte!", a lo que el granjero contestó, una vez más: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?".

Al día siguiente, llegaron los oficiales de reclutamiento en busca de jóvenes para el ejército, pero su hijo se salvó a causa de su lesión. Esa noche también llegaron los vecinos diciendo: "¡Qué bien!, ¿verdad?", a lo que el granjero dijo nuevamente: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?
".

Como podemos entrever, el corazón de esta historia apunta a que el proceso global de la naturaleza supone un todo integrado de enorme complejidad. Por tal motivo, es difícil afirmar si todo lo que ocurre en ella es enteramente bueno o malo. Y esto, debido a que difícilmente podemos saber, anticipadamente, cuales serán las consecuencias de la aparente "desgracia", o por el contrario, cuales serán los resultados de la "buena fortuna".

Yin y Yang.

Pese a que en nuestra cotidianeidad solemos preferir la aparente seguridad del mundo previsiblemente organizado, el taoísmo nos advierte sobre las consecuencias de cultivar, en exceso, dicha actitud. Al fin y al cabo, la posibilidad de relacionarnos con nosotros y con el mundo desde la vida y no desde el conocimiento, puede significar abrir las puertas al asombro del pensamiento cambiante y creativo, que flexible como el bambú, y diluyendo las apariencias, "es capaz de conocer el mundo sin salir de casa, y descubrir, sin mirar por la ventana, el Tao del Cielo".

Bibliografía:

Cruz, Javier. Tao Te Ching. Editorial Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2008
Watts, Alan. Taoísmo. Editorial Kairós, Barcelona, 1999
Wilhelm, Richard. Tao Te King. Editorial Sirio, Buenos Aires, 2006.Juan Manuel Otero Barrigón

* El autor es Profesor Adjunto en la Cátedra "Psicología de la Religión" (USAL-Argentina)

viernes, 9 de marzo de 2018

La llave maestra

Fotografía: Alejandro Omar Nepote (Aon)

En el principio, sólo existía el número, y el número se transformó en símbolo, al símbolo se le dio forma de imagen, y, finalmente, la imagen se convirtió en palabra.
La palabra es la decadencia de la sabiduría ancestral.
A partir de aquí, surgió la inmensa confusión.
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Por lo tanto, quien pueda descifrar el Mahamudra, que es el gran símbolo del número primordial, tendrá en sus manos la llave que abre la cerradura de todos los misterios y secretos del cosmos.
-
La más grande de todas las verdades universales, se transmite a través del silencio, en la profundidad de la experiencia auténtica.

AON

viernes, 9 de febrero de 2018

Sobre el Viaje Consciente (por Alejandro Aon Nepote)

"Frontiers of the cosmos", por Lucy West


No todo el mundo vive consciente del hecho que en este preciso instante estamos viajando por el cosmos, surcando el espacio interestelar a una velocidad inimaginable, montados sobre una piedra a la que consideramos nuestro planeta tierra.
Desplazándonos en cientos de curvaturas concéntricas que incluye el giro sobre sí mismo a dos mil kilómetros por hora, sumado al desplazamiento alrededor del sol a ciento diez mil kilómetros por hora, mientras que el sol en torno a la galaxia (y la tierra con él) se mueve a novecientos mil kilómetros por hora, y, a su vez, la galaxia en danza con otras galaxias cercanas a la velocidad de un millón diez mil kilómetros por hora, siendo que el grupo local de galaxias en torno a otros tantos suma mayores movimientos y velocidades dentro del universo, al que podría agregarse la expansión del universo y la posibilidad de que este universo esté también moviéndose junto con otros y alrededor de otros, lo que en la sumatoria de las distintas trayectorias simultáneas nos estaríamos moviendo a una velocidad cercana a la luz, flotando sobre la nada misma, una nada colmada de espacio, un vacío que nos sostiene sobre el abismo insondable del cosmos, en lo que podría considerarse la situación más vertiginosa de la existencia según la perspectiva de los seres humanos que tomasen conciencia de este hecho.

Aquí estamos, en nuestra aeronave sideral, en nuestra pequeña cosmonave. Estamos como en un avión, mucho más seguro por supuesto, y, al mismo tiempo, más frágil y delicado, porque los mecanismos que permiten este viaje son descomunalmente sutiles y hasta etéreos y astrales. No hay motores, no hay alas, no hay fuselaje, no se propulsa mediante combustible... y funciona, por millones de años ha funcionado, y seguirá funcionando por eones incontables.
Somos pasajeros, viajeros galácticos, que junto a este afluente de Vía Láctea vamos atravesando la inmensidad de lo que, detrás de la escena cambiante, es eterno e infinito.

Por lo pronto no sabemos de dónde venimos, no sabemos a dónde vamos, sólo sabemos en dónde estamos, en medio de un viaje increíble, del que no podemos precisar el eje exacto sobre el cual nos desplazamos, pero el eje está, el eje existe.
Estamos yendo, eso sí lo sabemos bien, aunque nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde.

Es como una ficción de proporciones inconmensurables, pues, el sólo pensar a la civilización desde la perspectiva cósmica, y contemplarla sobre este pequeño guijarro suspendido en la infinitud insondable del espacio sideral desplazándose a velocidades colosales, que en comparación, este guijarro es más pequeño que un grano de arena, incluso, mucho más ínfimo todavía, como un átomo imperceptible, y que en él esté aconteciendo todo el drama de la humanidad provocado a partir del apego posesivo al materialismo del que deriva la ambición insaciable de poder para la conquista de bienes y riquezas, sin duda, es algo que cuesta creer. Desde esa perspectiva cósmica inabarcable, es incomprensible el inmenso sufrimiento humano en este pedregullo ocasionado por un comportamiento salvaje de avaricia y de egoísmo bestial que surge al aferrarse a la falsa percepción cotidiana de que el limitado y estrecho ambiente en el que se vive es lo único que existe.

AON (Alejandro Omar Nepote).- https://sites.google.com/site/aontao/

domingo, 30 de julio de 2017

Sobre los Tres Tesoros (Ch´i, Ching, Shen)


Siendo un adolescente, y apenas dando mis primeros pasos en las artes prácticas del Tao, una vez le planteé por escrito a mi querido maestro Alejandro Omar Nepote (Aon), quien coordinaba la Fundación Centro del Tao en Buenos Aires, la siguiente pregunta: "Leí sobre los tres aspectos de la Energía: Chi, Ching y Shen, y me gustaría saber, ¿se desarrollan en conjunto o por separado?"

Comparto aquí su respuesta, que en aquel momento fue muy útil para mí, tanto para clarificar ideas como para orientar más acertadamente mi práctica. Intercambio enriquecedor, que hoy hago extensivo a los visitantes de este bosque taoísta.

"Querido amigo Juan Manuel, Shen Yu Tao Yu. tu pregunta es especial ya que has dado con uno de los temas naturalmente contradictorios, lo que demuestra que has leído con ojos prácticos. Existen diferentes métodos taoístas que tienen una mayor tendencia a movilizar en distintos porcentajes los Tres Tesoros, es decir, el Ching (los fluidos, la materia más burda del organismo, como así también los músculos y tendones) que simboliza la tierra, la cual es afectada por el entrenamiento físico, las dietas, etc; el Shen (los pensamientos, la mente más profunda o Consciencia) que simboliza el cielo, el cual es afectado por ejercicios de visualización, silencio interior y comprensión; el Chi (el hálito vivificante, los sentimientos más elevados) que simboliza al ser humano, el cual es afectado mediante ejercicios de respiración y aceptación. Sin embargo, a pesar de contar cada uno con técnicas y métodos específicos para su despertar, mientras estamos vivos jamás pueden ser separados; y como te decía, aunque con cada acción particular se estimulen en distintos porcentajes, siempre son movilizados los tres a un mismo tiempo.
El hecho de dedicarte a una técnica determinada hace que le puedas prestar mayor atención a uno de los tres aspectos inseparables, lo que te ayudará a profundizar una de las manifestaciones de la Energía para liberar su fluir por ese canal. No obstante, el auténtico progreso se lleva a cabo por los tres caminos a la vez, que en sí, es un solo Camino. Esta es otras de las aparentes paradojas y contradicciones del taoísmo, imposible de encuadrar en un solo rótulo".

Aon

sábado, 17 de junio de 2017

Tao esencial, Tao trascendente


El Grandioso Tao Esencial
es de la Naturaleza, es del Universo, es de la Existencia.
Está en todos, y es de todos, como todos son él.
Sin embargo, también existe un Tao Oral que se transmite desde la más remota antigüedad, para abrir las mentes, ensanchar los corazones
y expandir la conciencia.

Este Tao Oral, no es el Misterioso Tao Esencial ni el Tao conocido por todos,
sino que es un Tao Trascendente e Iniciático transmitido de alma a alma
desde los albores de la humanidad.
Y este maravilloso Tao Oral que ilumina las Dimensiones más elevadas del Ser,
sólo puede ser transmitido cuando se evidencian ciertos indicios particulares,
que como señales claves demuestran el momento más indicado de la transmisión.
Si estos indicios no se manifiestan o estas señales claves no se demuestran,
es imposible transmitir el Trascendental Tao Oral,
porque de transmitirlo indebidamente resultaría en un perjuicio grave
para quien lo escucha, y también nefasto para el que lo anuncia, e incluso,
sería una lamentable pérdida para el sentido Iniciático del Tao Oral.

Por lo tanto, sin la presencia de estos indicios y señales claves, el Tao Oral debe
inexorablemente silenciarse y ocultarse por el bien común de los caminantes.
Ni siquiera puede transmitirse la naturaleza de estos signos tan visibles,
porque estos indicios y señales claves sólo se transmiten junto con el Tao Oral,
para que cada Iniciado que lo oye
pueda reconocer también a quién se lo transmitirá,
y entonces, de este modo, perdure su influencia subliminal por toda la eternidad,
la cual se hace sentir aquí en la tierra como en otros mundos,
tanto en el pasado, ahora, como siempre.

Aon Tao (Alejandro Omar Nepote)

sábado, 1 de octubre de 2016

Existencia


¿Qué es la Existencia?


Es aquello que estando subliminalmente como Esencia en la trascendencia del propio Ser, no se encuentra por ninguna parte; es decir, que estando en todo no está en ningún lado. Porque la Existencia es infinita y eterna en sí misma, mientras que el universo, la naturaleza y la vida son temporales, efímeros y finalmente desaparecen.


La Existencia se encuentra detrás de todo lo que aparece y desaparece y de todas las transformaciones, mientras que ella se mantiene inalterable e imperecedera por siempre.

Por lo tanto, la Existencia es eso intangible e inexplicable que se verifica únicamente en la expansión de la Conciencia.

AON (Alejandro Omar Nepote)