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domingo, 21 de julio de 2019

Salvador y Rufino (#8)

Salvador caminaba por los bosques de Palermo, mientras pensaba en esa relación que, cuando es auténtica, interrumpe la lógica mercantil del éxito solitario. Salvador pensaba en la amistad. Mientras lo hacía, paseaba su mirada en los grupos de amigos repartidos por los bosques, que con sus guitarras, sus pelotas de fútbol, sus termos y sus mates, o simplemente con su solo "estar", celebraban la decisión de viajar juntos por la rueda de la vida. También pensaba en Rufino, ese joven amigo de espíritu vagabundo al cual lo unía un sentimiento sincero, pese a su inocultable tendencia por la soledad. "Con frecuencia, - meditaba para sus adentros - se dice que la amistad verdadera se prueba en la presencia del otro cuando uno está pasando malos momentos. Sin embargo también podría pensarse que estar en posición de ser "el fuerte" es más fácil que ser capaz de acompañar al otro disfrutando de su bienestar: muchos sucumben a la envidia, la secreta competencia, la comparación. Por eso la cuestión no se limita a lo bueno de tener amigos, sino también de ser amigo, de que otros lo tengan a uno como amigo: implica aprender a ponerse contentos por la alegría ajena. Así, nuestra felicidad incorpora realmente otra sucursal".

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

lunes, 15 de julio de 2019

Salvador y Rufino (#7)


Aunque sus problemas no eran más grandes que los de muchas otras personas, hacía rato que Rufino se cuestionaba su disponibilidad para ayudar a los demás. Sentía que primero debía resolver todas sus preocupaciones, atento al viejo dicho de que "la caridad empieza por casa". Salvador comprendía los sentimientos de su joven amigo, pero creía que una excesiva autoexigencia podía ser la perfecta excusa para un nunca hacer: "No es precisamente desde una felicidad plena y constante que se puede ayudar al bienestar del otro, sino más bien desde una búsqueda que es sincera y decidida, justamente por su contacto con el padecimiento, que siempre acecha. El saber no puede ser presumido".

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

lunes, 25 de marzo de 2019

Salvador y Rufino (#6)


Detestaba la realidad que veían sus ojos, y para colmo de males, Rufino también percibía las caras tristes de la gente a su alrededor. Sentía estar jugando con las cartas perdedoras, lo que encendía en su interior una mezcla de furia y pesadumbre. Salvador, que habitualmente guardaba distancia en las noches oscuras de su amigo, sintió necesario acercarse, plantarle una semilla: "Cuando las cosas van mal, se pueden tomar cuatro posturas. Tres son fuego que consume, y sólo ayudan a agotarse lentamente.. Gritar, llorar, desanimarse. En el mundo sobran quienes se dedican a lamentarse, ese infinito ejército de profetas de la desgracia, de charlatanes de café, de coleccionistas de horrores. Sólo la cuarta postura es realmente seria y práctica: hacer conSciente. Es bueno, sí, denunciar el error y la injusticia, pero la denuncia que muere en denuncia no es nada más que aire que se lleva el aire". 

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Salvador y Rufino (#5)


Rufino no paraba de hablar. Junto a Salvador habían subido a un pequeño cerro, en un camino inundado por un incesante mar de palabras. Al llegar a la cima, continuaba su parloteo distraído, mientras su amigo observaba, callado, el momento de la puesta del sol. Salvador levantó su mano derecha, y señalando primero a Rufino, y luego a Osiris en su barca, tan sólo se limitó a decir: “Todas las cosas verdaderamente importantes suceden en el silencio. Se crece en silencio, se anhela en silencio, se piensa en silencio, se vive en silencio. Hasta la misma muerte se acerca a los seres como pies pisando sin dejar huella sobre el papel de arroz”. 

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

sábado, 16 de febrero de 2019

Salvador y Rufino (#4)


Lo inquietaba la necesidad de hacer que las cosas a su alrededor cambiaran, convencido, como estaba, de la fortaleza de sus propias verdades. Le molestaba percibir tanta frivolidad en el obrar de los demás, lo que Rufino atribuía a una mezcla de ombliguismo desinteresado, y falta de compromiso vital con el mundo. Salvador, que apoyaba en buena medida el diagnóstico de su querido amigo, discrepaba, sin embargo, con la medicina: "El único modo de que cambiemos a los que nos rodean, es lograr que nuestro cambio irradie. Una persona en paz consigo misma no necesita hablar de la alegría, porque la expresará naturalmente en todo lo que emprenda. Un ser humano con verdadera fe en sus ideas, va a predicar sin abrir los labios, simplemente viviendo". 

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

viernes, 4 de enero de 2019

Salvador y Rufino (#3)


Salvador observaba disimuladamente el talante reflexivo de su amigo, intentando descifrar sus cavilaciones. Hacía algunos meses que Rufino había comenzado a militar sus posturas políticas, inflamado de anhelos de justicia social. Lo fastidiaban las contradicciones. Las suyas propias, pero sobre todo en ese tiempo, las que descubría en los demás. Buscando conciliar sus opiniones con su fe personal, exclamaba con actitud severa: “¡Frente al dinero se arrodillan todos los valores! Incluso los cristianos nos la supimos arreglar muy bien para que aquellas palabras del evangelio – es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los cielos – hayan preocupado, hasta ahora, más a los camellos que a los ricos”.

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

lunes, 17 de diciembre de 2018

Salvador y Rufino (#2)


Rufino estaba distraído. Por momentos sentía diluirse dentro de su nebulosa de prioridades desordenadas, sumergido en una atmósfera de vacío. Salvador, que sabía descifrar los instantes de desconcierto de su joven amigo, se sentó a su lado, y levantando la vista hacia el cielo, murmuró en voz baja: "Tiene el ser humano tan pocos años para leer, para amar, para ser creativo, para sentirse vivo, que parece incomprensible cómo podemos invertir tanto tiempo en deglutir noticieros, en hacer crucigramas, en esperar la muerte".



"Salvador y Rufino" Una creación deVagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

sábado, 1 de diciembre de 2018

Salvador y Rufino (#1)



Confundido como estaba, en un mar de verdades intercambiables, Rufino ansiaba hallar un suelo firme donde sostenerse. Mientras caminaba junto a Salvador, jugaba al equilibrio sobre las vías del tren, sintiendo al juego como una precisa metáfora de su vida interior. Salvador, caminando unos metros por delante de su amigo, percibía su anhelo de certidumbre, mientras reflexionaba en voz alta: "La verdad nunca se tiene entera. Se camina hacia ella como se sube a una montaña, y sólo se va descubriendo a medida que se avanza. La verdad es como la fe, una conquista sucesiva que no termina, un placer que se saborea sólo parcial, pero intensamente, un magnífico dolor".



"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)