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martes, 22 de enero de 2019

En el Ojo del Dragón


Nuestro querido amigo de la Red de Estudios Religare Hong Fa (Sergio Sclovich), profesor de artes marciales chinas en Nueva Zelanda, nos regala esta flying kick poderosa para no olvidarnos nunca patear desde el centro. Pueden descubrir sus clases y leer algunos de sus lindos haikus a través de Tai Chi Zen Dunedin.

viernes, 12 de enero de 2018

Nosotros (por Sergio Sclovich)


por Sergio Sclovich

Suele haber en diferentes culturas algún término que denota lo desconocido y que a su vez hace referencia a algún tipo de divinidad. Algunos usan el término Tao, otros Universo. En la cultura Judeo/cristiana utilizan varios nombres pero el más común es Dios. A fin de mantener el respeto a la idea de no usar el nombre en vano en adelante me voy a referir a Él, salvo se cite.

Desde la primera vez que leí la frase de Aldous Huxley: “Danos hoy nuestra Fe cotidiana, más líbranos, querido Dios, de la creencia”[1] nunca la olvidé y cada ve que me la repito me fascina más. Y es esta frase la que resume la idea donde mi pasión por la ciencia y mi admiración por el universo (como me gusta llamarlo) pueden coexistir.

¿Se puede hacer ciencia creyendo en Él? Definitivamente no. El método científico nos propone no presuponer nada, mantener una mente abierta y basar nuestras conclusiones en los resultados de experimentos y observaciones.

¿Se puede tener Fe creyendo en Él? Definitivamente no. La fe requiere de ese avanzar sobre lo desconocido que Él denota. Cualquier creencia no es más que una ilusión, una construcción en nuestra mente de, por ejemplo, el futuro.

¿Se puede hacer ciencia con Fe en Él? Ambas nociones, hacer ciencia y tener Fe, nos protegen de la creencia. Alrededor de lo poco que se puede concluir a partir de resultados, según indica el método científico, hay un sin fin de desconocimiento y este método funciona en esa realidad. En ningún momento una contradice a la otra. Seguir el método científico es como avanzar sobre un camino a oscuras con una lámpara, cada paso que damos es dentro de lo que la lámpara nos ilumina. Es un paso relativamente seguro pero nada sabemos del próximo, hasta que avanzamos y vemos un poco mas. De hecho tampoco vemos hacia atrás, sólo nos queda el recuerdo de donde pasamos. De algún modo, con el método científico, avanzamos con una especie de Fe en que vamos a seguir pudiendo avanzar, o no.

Él y yo existimos en la realidad que vivo cada día, ¿creo que es verdad? No, no creo, ambos métodos que elijo me protegen de la creencia. ¿La falta de una respuesta a esta pregunta me impide usar el método científico? No.

Nosotros ¿existimos? La mera idea de estar preguntándomelo me responde de mi existencia ¿y de la de Él? Tal vez, la mera ignorancia de esta respuesta es el primer indicio de la existencia de lo desconocido, que es Él.

Volviendo a la pregunta ¿Se puede hacer ciencia con Fe en Él? Tengo Fe que sí. Por eso cada vez que recuerdo, rezo el rezo de San Huxley y procuro seguir el método científico al pie de la letra y según se indica en la cita en las letras al pie.

* Dr. en Biología.-Universidad de Buenos Aires. Practicante Zen

[1] La Isla, Aldous Huxley editorial sudamericana, 1998. Barcelona, España. Traducción:Floreal Mazía

martes, 19 de julio de 2016

Charla: "Aspectos psicobiológicos y espirituales en el Tai Chi/Chi Kung"



CONVOCATORIA: CICLO MATEADAS PSICOESPIRITUALES
en Religare Red de Estudios

Mates 
+ Bizcochos 
+ 2 horas de exposición teórica y
 1 hora de reflexión conjunta, participación libre y debate.

1 sábado al mes.

Mateada número 2

Sábado 17/9: "Aspectos psicobiológicos y espirituales en la práctica del Tai Chi/Chi Kung".
Tanto el Tai Chi Chuan como el Chi Kung son disciplinas de autoconsciencia sutil, herramientas para permitirse funcionar de modo más natural y plácido, sin confundirse con las expectativas, deberes, esperanzas, temores y otras fantasías que interfieren con el flujo natural de la vida. Además, y a diferencia de otros caminos que llevan a la conciencia, el tai chi y el chi kung producen, al practicarlos, el goce estético, así como placer al observarlos desde afuera. Este segundo encuentro del ciclo se propone explorar las dimensiones biológicas y psicológicas inherentes a estas disciplinas, asomándonos, de igual manera, a su densidad espiritual.

EL ENCUENTRO INCLUYE UNA PRACTICA-VIVENCIAL.

Los cupos son LIMITADOS. Las exposiciones teórico/prácticas están a cargo de los distintos miembros de nuestra Red de Estudios.

Consultas&Inscripciones: religareredbsas@gmail.com / 1564891310

Lugar: Zona Parque Centenario, Almagro, Capital Federal

Horario: 15 a 18hs

Expositores del segundo encuentro:

Lic. Sergio Sclovich
Licenciado en Biología (UBA)
Taichichuanero y Chikunero de vasto recorrido vivencial en ambos senderos
Estudiante en las escuelas Rincón del Silencio, Neijing (Medicina Tradicional China) y Wu Ling Tien Tao.
Miembro de Religare Red de Estudios

Lic. Juan Manuel Otero Barrigón
Licenciado en Psicología (USAL)
Profesor Adjunto en la Cátedra de "Psicología de la Religión" (USAL)
Asociado a la Fundación Joseph Campbell
Coordinador de Religare Red de Estudios

Nuestro sitio Web

lunes, 27 de junio de 2016

Reflexión en un espejo sin imagen (por Sergio Sclovich)

Nota del autor del blog: Hoy celebramos con alegría la ocasión de un encuentro fecundo en este bosque taoísta. Tengo el honor de poder compartir en este blog un texto especialmente escrito por un querido amigo del Camino. Hablo de Sergio Sclovich, quien es licenciado en Cs. Biológicas por la UBA, y practicante experimentado de Tai Chi, Kung Fu y Chi Kung. Los dejo con sus palabras, que combinan el sentido profundo de la pasión científica con la mirada serena del caminante taoísta.
Gracias Sergio!.-


El Tao es como un espejo sin imagen. 
Sin embargo, todo lo refleja.
Ese todo nos llama a conocerlo
y ese llamado es nuestra curiosidad.



Desde hace mucho tiempo, tal vez antes de ser Homo sapiens, hemos sido curiosos. Curiosos de nuestro entorno, apreciándolo hasta tener una explicación que satisfaga el saber porque ocurren diferentes fenómenos. En estos pocos milenios de Homo sapiens que llevamos, se han desarrollado diferentes culturas y en cada una de ellas, al menos en la mayoría, surgieron figuras encargadas de observar este entorno, sus fenómenos y, por supuesto, darles una explicación.

En esta era moderna y globalizada se habla mucho de dos culturas en particular, cuya fusión ha sido debate de por lo menos las últimas cuatro décadas: la "China" y la "Occidental". Voy a detenerme en esta oración a aclarar que la contraposición normalmente es presentada cómo "Oriental" vs "Occidental", pero a fin de mantenerme en el objetivo de esta reflexión y hacerla lo más clara y correcta posible, me quedo con una parte de lo que abarca el término "Oriental" que es la cultura tradicional China.

Continuando con la reflexión; en la cultura tradicional China, una de las figuras, que por excelencia, contemplaba la naturaleza era el practicante taoísta. Por el otro lado el encargado de estudiar la naturaleza en la cultura occidental actual es el científico moderno. Deténgase un segundo, un minuto o lo que necesite para ver el problema de la oración anterior. La palabra naturaleza es la clave, nunca aclaré que es lo que cada observador toma como definición de la misma. En el caso del practicante taoísta podemos encontrar una pista en el Tao Te King, el libro de cabecera de esta práctica; que comienza diciendo: "El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao". A partir de esta premisa toda transmisión o enseñanza taoísta apunta a que el practicante encuentre su propia experiencia y por tanto y su propia definición, y a fin de hacer algún tipo de aproximación oral y escrita utiliza una palabra cuya definición es que no está definida: Tao. De modo que, parte de la propia definición es la propia práctica y son inseparables, y a su vez indescriptibles, cada quién tiene su propia percepción del entorno. Esta búsqueda se basa entonces en contemplar el entorno, percibirlo con tantos sentidos como sea posible y definirlo por la sola experiencia de entender que uno es parte de esa definición.



En cuanto al científico moderno la manera de conocer la naturaleza es investigándola, a partir de lo que se conoce como “el método científico”. En resumen, este método consiste en: Primero, a partir de una observación se hace una pregunta y se plantea una posible respuesta, una hipótesis. Segundo, se idea un experimento que busca poner a prueba esa hipótesis y tercero se analiza el resultado del experimento y se opta por una de dos opciones: se rechaza la hipótesis o se deja en pie. Este mecanismo lleva a que siempre se descarte la hipótesis incorrecta, sin embargo nunca se demuestra la correcta. Puede haber una cantidad enorme de evidencia a favor de una dada hipótesis pero esta nunca se termina de corroborar, sólo se fortalece su temple. De modo que, para el científico moderno la verdad tampoco es alcanzable, pero cada vez se obtiene una representación mejor de la misma.

A diferencia del practicante taoísta, la búsqueda del científico moderno se basa en la observación, una serie de eventos capaces de ser registrados de forma tal, que sean lo más objetivos posibles, y que está información pueda ser compartida inequívocamente entre los miembros de la llamada: comunidad científica.

Tanto el practicante taoísta como el científico moderno buscan una verdad. Ambos entienden que está es inalcanzable, al menos desde lo racional, pero el motor de cada una de éstas búsquedas es muy distinto. Uno contempla y el otro observa, el practicante taoísta confía ciegamente, tiene fe, en esta contemplación y el científico moderno es agnóstico a esta observación.

Ninguno de los dos cree en su método para acercarse a los fenómenos. La creencia es muy peligrosa, tanto para la fe como para la ciencia. En el caso de la fe, si se cree en algo, entonces se está creyendo en lo que sea que crea. Por tanto, nunca es una confianza pura, no se está verdaderamente confiando, teniendo fe ciega, sino que la mente está tratando de hacer una observación de algo efímero. En el caso de la ciencia, un verdadero científico no cree, es agnóstico, siempre pone a prueba sus hipótesis, nunca se queda con ninguna, sólo mantiene aquella que aún no se rechazó. De creer en su hipótesis está poniendo una falsa fe en esta.

En conclusión, para considerar la fusión de estas dos culturas en cuanto a sus maneras de acercarse a la naturaleza es importante tener en claro las diferencias y similitudes entre ellas. Ambas comienzan esta búsqueda con la tranquilidad de que no tiene una respuesta última, sin embargo la objetividad que el científico moderno requiere, desde su perspectiva cientificista, parece incompatible con el hecho de que cada practicante encuentra su propia definición ¿Cómo habría de compartir con la comunidad científica algo que sólo él puedo percibir y es indescriptible por definición?

Para responder esa pregunta, primero habría que considerar:

* ¿Puede la fe ir de la mano de la objetividad científica? y si puede, ¿cómo?

* ¿Puede un científico contemplar? y por hacerlo, ¿puede descubrir algo nuevo?

* ¿Puede un practicante taoísta observar? y por hacerlo, ¿puede descubrirse como algo nuevo?

Aquellos lectores que quieran responderse estás preguntas como científicos deben tener en cuenta que por contemplar no se está dejando de observar.

Aquellos lectores que quieran responderse estás preguntas como practicantes taoístas deben tener en cuenta que al contemplar no necesariamente están observando.

Aquellos lectores que ya no necesiten hacerse estas preguntas los dejo meditar.

Sergio Sclovich (Hong Fa)