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lunes, 4 de mayo de 2020

Creencia, Increencia, Existencia


Digamos, simbólicamente hablando, Dios hizo al ser humano a imagen y semejanza de él, por lo que, si el ser humano siendo Dios no cree en Dios, pues, precisamente, Dios no puede convencerlo de otra cosa, no puede hacerlo, porque no puede ir en contra de sí mismo ni de lo que decide pensar y hacer su reflejo.
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Así que, hasta que el ser humano no se reconozca en su propia esencia y verdadera naturaleza, no será capaz de comprender el potencial que guarda dentro de sí para articular esta poderosa capacidad de libre albedrío, este poder interno inconmensurable en términos de su propia vida y su entorno el planeta tierra.
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Aquí se acaba la discusión. Siglos discutiendo si Dios existe o no.
Y es tan simple, que resulta tragicómico y hasta ridículo que tanta gente adulta haya desperdiciado tanto tiempo y recursos en esta vana discusión.
Si no se cree en Dios, Dios no existirá para esa persona, por más que Dios quiera existir para ella.
Si se cree en Dios, pues, para esa persona Dios estará presente.
O sea, es una simple cuestión de creencia, nada más.
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No es necesario sudar más que esto para que Dios exista o no.
Si creés en Dios, bueno, Dios existe, y si no creés en Dios, muy bien, Dios no existe, no hay que darle más vueltas al asunto, es así de sencillo.

Dios, la Existencia, Tao, ya está abierto a todas las posibilidades, ahora hace falta que cada quien se abra a lo inconmensurable presente frente a las propias narices. Así cómo te digo, éste sería el camino de retorno, de regreso al origen, de vuelta a la fuente.
Claro, a la larga todos volverán a ello, creyentes y no creyentes.
¿Quién puede salirse de la Existencia?
¿Quién puede decidir que Tao regule o no su vida?
Nadie puede hacerlo, nadie puede evitarlo, nadie puede ubicarse fuera de la Existencia, ni siquiera una piedra es capaz de hacerlo.
Hasta el último átomo, todo lo manifiesto, todos los seres dependemos de la existencia, estamos en ella, y no nos moveremos de ella vayamos a donde vayamos. Acá estamos y acá nos quedamos, y cuando volvamos al punto de partida, al origen, lo haremos sin habernos ido nunca de él. Es ésta la ironía, ésta es la paradoja.
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Es muy básico lo que estoy comentando. Pero hay cosas que son muy elementales como ésta.
Quien quiera entender, que entienda. Nadie va a forzar a nadie para que comprenda lo que no tiene disposición a comprender.
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No obstante, esto que comparto aquí desde una perspectiva mística, ya lo he dicho antes, también lo afirma de alguna manera, en otro contexto, la ciencia de la mecánica cuántica. Los físicos que estudian las partículas más elementales de la naturaleza comprenden este lenguaje, este poder, y saben perfectamente lo que sucede cuando interfiere la observación de quien busca medir el estado de las cosas en su mínima expresión.
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¿Qué son las partículas atómicas?, ¿una onda, un corpúsculo o la expresión neutra de un latido psíquico atómico subyacente extendido por todo el cosmos?, o bien, ¿algo distinto combinado de estas tres propiedades?
No existe una respuesta absoluta para nada de lo que existe. Por eso, lo que sea que fuera... tu sola presencia incide y transforma la existencia.
El científico Gregg Braden lo explica muy bien en el contexto que él estudia y desarrolla; por mi parte, tan sólo soy un practicante de artes psicofísicas y bioenergéticas que entiende casi nada sobre este particular.
Lo que nos atañe específicamente en este curso, es la relatividad de todo.
Todo es relativo... ¡bien por Einstein!, aunque esta premisa forma parte del conocimiento hindú desde hace miles de años.
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Digo, desde la perspectiva bioenergética y psíquica, al interactuar con las cargas energéticas y magnéticas se afecta al porcentaje de las polaridades que vibran en una escala mucho más infinitesimal que el átomo, lo que termina modificando la proyección futura del universo conocido, ya sea, a nivel cuántico, a nivel físico, psíquico y espiritual. Por eso, finalmente, todos los patrones son creados por la inteligencia existencial de la gran Mente, de la cual, la mente humana es un reflejo.
Sin tener en cuenta esta metafísica, sugiero leer la claridad del físico J. Fuentes Fernández que explica la teoría de la doble solución para el interrogante ¿ondas o partículas? expuesta en Revista Ciencias Nº 117.
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La medicina que estudia la relación psicosomática de las enfermedades también comprende muy bien esta influencia creadora, tanto como el teólogo que lo mira desde otra perspectiva. Ambos llegan a la misma conclusión aunque estén en desacuerdo entre sí.
Según lo que la persona crea, eso le sucederá, eso creará.
Estamos creando constantemente nuestra realidad interna, y, lo más difícil de comprender es que también estamos creando nuestra realidad externa, modelando nuestro entorno a partir de nuestros pensamientos y sentimientos.
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El biólogo Bruce Lipton, relata que en un ensayo clínico le suministraron a un grupo de pacientes oncológicos un placebo compuesto por agua y azúcar (o algo parecido) diciéndoles que se trataba del tratamiento de quimioterapia que debían recibir, por lo cual experimentaron la pérdida de cabello, nauseas y todos los síntomas de quienes reciben la verdadera terapia (éste es el efecto nocebo). Lo mismo sucede al revés, han dividido grupos de pacientes para darles a uno la medicina adecuada y al otro un mero placebo compuesto por una solución salina, y está comprobado que la cantidad de recuperaciones se verifica en ambos grupos en la misma proporción.
Esto revela un potencial extraordinario de la mente que se pone de manifiesto a través de la creencia.
Lo que creés... a la larga, eso será.
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Así que, reitero, lo que vos creés... eso va a pasar.
Todo pasa por la creencia.
Jesús, lo ha dicho: “tu Fe te ha sanado”.
O bien: “pídele a esta montaña que se corra, y ella se correrá”.
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Quien sabe utilizar este poder innato para su beneficio o para beneficio del prójimo, será bendecido por la física de la conciencia.

Alejandro Aon Nepote

+ reflexiones y sentimientos de Alejandro acá ---> https://www.facebook.com/alejandroaon.nepote


viernes, 14 de septiembre de 2018

Peter Yang y su cristianismo taoísta


"Soy una persona que tiene una visión taoísta-cristiana. El primer denominador común entre ambos es su carácter creador: los dos son origen de todo lo que hay en el universo y en ambos se implica la libertad creadora, pues su acto creador no obedece más que a su propia norma. Esta norma es más explícita en Dios, pues es el amor el que alienta sus actos, incluso se dice que Dios es Amor, identificándose plenamente (esto no se entiende), sin embargo en cuanto al Tao, su voluntad no queda enmarcada en ninguna norma, excepto la que dicta sus acciones: la fluidez, la suavidad y la discreción.

En los dos casos, Tao y Dios responden a una realidad única, incomparable, inabarcable, inimaginable e incomprensible para el ser humano. Estas cualidades hacen que no podamos hablar de ellos sin pecar de simplismo o de presunción. Tao y Dios no tienen sentido si no hay una creencia, si no hay una aceptación de su existencia más allá de la nuestra. El cristianismo se basa en la fe, mientras que el taoísmo se basa en el sentir. Pero sin consciencia ninguno de los dos existe.

Jesucristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida", y ese es el punto en que Dios y Tao están más cerca. El taoísmo significa vía, camino, sendero, y Dios está al final del camino. Con la fe cristiana seguimos a Jesucristo en cada acto cotidiano, en cada servicio a los demás, ese camino es vivir de verdad, vivir la vida de forma sincera. Con el camino taoísta, nos serenamos para poder reconocerlo en cada instante de nuestra vida, sin que nada se interponga y nos distraiga. El taoísmo es lo natural y el cristianismo lo sobrenatural o divino, apenas hay diferencia entre aire y gracia, respiración y oración, energía y espíritu".

Peter Yang (1921-2014), sacerdote católico y maestro taoísta

miércoles, 1 de agosto de 2018

El "Tao" Cristiano (#1). Hoy: Alice Socorro Peña Maldonado

Nota del autor del blog: inauguro aquí una nueva sección del blog, que estará destinada a tender un puente dialogal entre la tradición taoísta y el mundo cristiano. Sentido este como una de las principales misiones que motivan mi accionar más consciente. Para ello, iré compartiendo documentos y textos propios y de otros autores, con la esperanza de aportar nuevas semillas de reflexión y acercamiento mutuo, que enriquezcan nuestro itinerario existencial.


"El Tao Cristiano",

por Alice Socorro Peña Maldonado*


* (Fuente original del texto: https://ligerosdeequipaje.wordpress.com/2015/07/12/el-tao-cristiano-como-camino-para-la-espiritualidad-y-la-mistica-en-medio-del-mundo/)

 (clic para ampliar la imagen)

El Tao cristiano y las capacidades para acceder al Aquí y Ahora

Sumergirse en las aguas profundas del amor de Dios es aceptar su invitación a Permaneced en su Amor.

Hoy frente a nuestra historia personal y del mundo que nos circunda tenemos que entender el valor de nuestra existencia, de nuestra conciencia y acción y de la vida a plenitud que anhelamos y que es posible aún cuando todo pareciese conflictivo, caótico y fuera de si.

Necesitamos desarrollar la vida espiritual, esa que no se ve pero que cuando está ausente su ejercicio hace debilitar todo lo bueno, verdadero y bello que tenemos y llevamos dentro de si.

Una manera es encontrarnos a si mismo para reflexionar, dialogar, debatir con los otros (as); meditar y dialogar con nosotros mismos desde las emociones y acciones y conversar y orar con Dios que nos escucha y nos quiere hablar en el silencio de nuestra alma.

Pero ¿Qué contenidos deben ser reflexionados? la realidad compleja de lo subjetivo y objetivo de cada historia que se manifiesta en la capacidad real, simbólica e imaginaria del sentipensar humano.

A modo de mostrar esta complejidad pongo a su disposición este esquema para su observación atenta



Sugiero imprimir este documento y analizar este gráfico que he denominado el TAO CRISTIANO y que en otras entregas presentaré nuevos elementos pero que por ahora son suficientes para comprender su totalidad.

El Tao cristiano y las bienaventuranzas en el Aquí y Ahora.

La buena noticia del Reino de Dios propuesta por Jesús de Nazaret la encontramos en las Bienaventuranzas. Sugiero su lectura en los tres evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

Aplicada al gráfico estudiado con anterioridad que nos invita a la reflexión, debate, meditación, conversa y oración consigo mismo, los otros y Dios

Podemos señalar algunas actitudes y comportamientos que lograremos en la medida que hacemos de nuestra corporeidad integral un ejercicio de la vida para una vida en abundancia en el Aquí y Ahora. Aquí y Ahora que no se limita a lo que conocemos como dimensiones tiempo y espacio sino que va mas allá de estos. Es vida total que trasciende la propia materialidad para re-encantarnos en la dimensión de la Paz y el Bien como regalos que se concretan cuando el ser humano asume su condición amorosa y verdadera capaz de toda belleza.



Como observaran el camino se inicia con el ser compasivo; luego invoca a vaciarnos del egoísmo, egolatría y egocentrismo para alcanzar la alegría del justo y el gozo del agradecido. Creando confianza en si y en su entorno. Pero esto no se da sino en la simultaneidad de producir la serenidad, la fecundidad, la pureza de aquello que obstaculiza una mirada amorosa y verdadera.

El Tao cristiano y las palabras-almas en el Aquí y Ahora.

En este tercer avance (pueden encontrar los anteriores en https://construyetuproyectodevida.wordpress.com/2015/07/12/espiritualidad-y-mistica-para-vivir-en-medio-del-mundo-i-paso/y https://construyetuproyectodevida.wordpress.com/2015/07/12/espiritualidad-y-mistica-para-vivir-en-medio-del-mundo-ii-paso/ se explica una síntesis de Palabras-Alma como resultado de la reflexión/meditación respecto a la realidad del si mismo. Todas ellas contribuyen a fortalecer la fuerza vital, el impulso vital, el poder vital y todo esto a la energía vital concéntrica y expansiva gracias al entender, comprender para el saber y conocer.

Revístete de compasión y comienza a caminar.
Despégate de tus límites y confía en la sabiduría.
Desata los nudos y conecta con la vida.
Vacíate de tus apegos y Dios rebosará tu ser.
Desnúdate y confía en la abundancia y providencia de Dios.
Escucha tu melodía y danza la vida.
Lava tus ojos y veras la belleza que te rodea.
Mírate y veras el tesoro que lleva.
Sumérgete en tu alma y hallaras quietud.

Estas puedes ser reflexionadas/meditadas por orden descendente o descendente o las que mas revelan una conexión en el momento actual.



Todo esto permite despertar a la conciencia, cuando nos hacemos discípulos de nuestra propia historia (real, simbólica e imaginaria) y maestros de nosotros mismos. Por lo que es necesario alternativamente la utopía como fruto de sus propios anhelos y en dialéctica con la realidad concreta.

Sugiero la impresión de este gráfico, observarlo detenidamente y dejar que la memoria de las emociones genere sus propias imágenes, formas, recuerdos, proyecciones…

viernes, 12 de enero de 2018

Nosotros (por Sergio Sclovich)


por Sergio Sclovich

Suele haber en diferentes culturas algún término que denota lo desconocido y que a su vez hace referencia a algún tipo de divinidad. Algunos usan el término Tao, otros Universo. En la cultura Judeo/cristiana utilizan varios nombres pero el más común es Dios. A fin de mantener el respeto a la idea de no usar el nombre en vano en adelante me voy a referir a Él, salvo se cite.

Desde la primera vez que leí la frase de Aldous Huxley: “Danos hoy nuestra Fe cotidiana, más líbranos, querido Dios, de la creencia”[1] nunca la olvidé y cada ve que me la repito me fascina más. Y es esta frase la que resume la idea donde mi pasión por la ciencia y mi admiración por el universo (como me gusta llamarlo) pueden coexistir.

¿Se puede hacer ciencia creyendo en Él? Definitivamente no. El método científico nos propone no presuponer nada, mantener una mente abierta y basar nuestras conclusiones en los resultados de experimentos y observaciones.

¿Se puede tener Fe creyendo en Él? Definitivamente no. La fe requiere de ese avanzar sobre lo desconocido que Él denota. Cualquier creencia no es más que una ilusión, una construcción en nuestra mente de, por ejemplo, el futuro.

¿Se puede hacer ciencia con Fe en Él? Ambas nociones, hacer ciencia y tener Fe, nos protegen de la creencia. Alrededor de lo poco que se puede concluir a partir de resultados, según indica el método científico, hay un sin fin de desconocimiento y este método funciona en esa realidad. En ningún momento una contradice a la otra. Seguir el método científico es como avanzar sobre un camino a oscuras con una lámpara, cada paso que damos es dentro de lo que la lámpara nos ilumina. Es un paso relativamente seguro pero nada sabemos del próximo, hasta que avanzamos y vemos un poco mas. De hecho tampoco vemos hacia atrás, sólo nos queda el recuerdo de donde pasamos. De algún modo, con el método científico, avanzamos con una especie de Fe en que vamos a seguir pudiendo avanzar, o no.

Él y yo existimos en la realidad que vivo cada día, ¿creo que es verdad? No, no creo, ambos métodos que elijo me protegen de la creencia. ¿La falta de una respuesta a esta pregunta me impide usar el método científico? No.

Nosotros ¿existimos? La mera idea de estar preguntándomelo me responde de mi existencia ¿y de la de Él? Tal vez, la mera ignorancia de esta respuesta es el primer indicio de la existencia de lo desconocido, que es Él.

Volviendo a la pregunta ¿Se puede hacer ciencia con Fe en Él? Tengo Fe que sí. Por eso cada vez que recuerdo, rezo el rezo de San Huxley y procuro seguir el método científico al pie de la letra y según se indica en la cita en las letras al pie.

* Dr. en Biología.-Universidad de Buenos Aires. Practicante Zen

[1] La Isla, Aldous Huxley editorial sudamericana, 1998. Barcelona, España. Traducción:Floreal Mazía

viernes, 8 de septiembre de 2017

Lo inasible en Rumasa


En mis tiempos como practicante en la querida Fundación Centro del Tao, tuve la oportunidad de acercarme a la poesía espiritual de un caminante experimentado en el sendero interior, Rubén Jorge Masarello (Rumasa). Y aunque desde hace algunos años no volví a saber más de él, sentí la necesidad de homenajearlo en este bosque vivo, para que sus palabras latan siempre nuevas. Sus intuciones han sido para mí, tantísimas veces, invitaciones frescas a la búsqueda constante. Chispazos orientadores hacia caminos intransitados y propios, y por ende, auténticos.  "¿Qué es Dios?" se preguntaba, para responder..."sino la energía sutil que escapa a la comprensión. Tratar de definirlo es limitarlo. Es la manifestación de la esencia de vida que está presente en todo el universo, desde tu corazón a la más distante de las galaxias. Él está en tu interior, sabiéndolo o no. Escúchalo en el silencio de la noche y en el crepúsculo del alba cuando el sol sale cada mañana. Siente dentro de ti mismo que eres una chispa de luz divina que creó el universo y movió al ser a manifestarse en su creación".

(Esta reflexión sobre la naturaleza divina puede encontrarse en su libro "Subiendo la Montaña", Ed. Versibus)