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viernes, 14 de febrero de 2020

Sobre el pensar poético de Lao Tsé, según Heidegger


"La palabra «camino» es probablemente una palabra inaugural del habla: palabra que habla y se dirige al hombre meditativo. La palabra rectora en el pensamiento poético de Lao Tsé se llama Tao y, «en propiedad», significa camino. Pero al representarnos el camino fácilmente de modo superficial como el recorrido que une dos lugares, en la precipitación se ha considerado inadecuada nuestra palabra «camino» para nombrar lo que dice Tao. Por ello se traduce Tao por razón, espíritu, raison, sentido, logos. Con todo, el Tao podría ser el camino que lo en-camina todo: aquello a partir de lo que sólo estamos en condiciones de pensar lo que quisieran decir desde su propia esencia razón, espíritu, sentido, logos. Tal vez se oculte en la palabra «camino». Tao, el secreto de todos los secretos del Decir pensante, si dejamos que estos nombres regresen a lo que dejan en lo no dicho y si somos capaces de este «dejar». (...) Todo es camino"

De camino al habla. Conferencia: “La esencia del habla” (pág. 177). Versión castellana de Yves Zimmermann, colección "Odos", Barcelona, 1987.


✏️ Este sábado comenzamos el laboratorio de estudios y exploraciones "Hacia el corazón del Tao". Un viaje mensual por la filosofía y la psicología taoístas con la guía del Tao Te Ching, y la novela iniciática "The Old Fellow" (1943). Espacio de encuentro reflexivo, teórico/práctico. Están todos invitados. 💥☯️ +info: https://bit.ly/2SAnb5f

lunes, 15 de julio de 2019

Salvador y Rufino (#7)


Aunque sus problemas no eran más grandes que los de muchas otras personas, hacía rato que Rufino se cuestionaba su disponibilidad para ayudar a los demás. Sentía que primero debía resolver todas sus preocupaciones, atento al viejo dicho de que "la caridad empieza por casa". Salvador comprendía los sentimientos de su joven amigo, pero creía que una excesiva autoexigencia podía ser la perfecta excusa para un nunca hacer: "No es precisamente desde una felicidad plena y constante que se puede ayudar al bienestar del otro, sino más bien desde una búsqueda que es sincera y decidida, justamente por su contacto con el padecimiento, que siempre acecha. El saber no puede ser presumido".

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

lunes, 25 de marzo de 2019

Salvador y Rufino (#6)


Detestaba la realidad que veían sus ojos, y para colmo de males, Rufino también percibía las caras tristes de la gente a su alrededor. Sentía estar jugando con las cartas perdedoras, lo que encendía en su interior una mezcla de furia y pesadumbre. Salvador, que habitualmente guardaba distancia en las noches oscuras de su amigo, sintió necesario acercarse, plantarle una semilla: "Cuando las cosas van mal, se pueden tomar cuatro posturas. Tres son fuego que consume, y sólo ayudan a agotarse lentamente.. Gritar, llorar, desanimarse. En el mundo sobran quienes se dedican a lamentarse, ese infinito ejército de profetas de la desgracia, de charlatanes de café, de coleccionistas de horrores. Sólo la cuarta postura es realmente seria y práctica: hacer conSciente. Es bueno, sí, denunciar el error y la injusticia, pero la denuncia que muere en denuncia no es nada más que aire que se lleva el aire". 

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Salvador y Rufino (#5)


Rufino no paraba de hablar. Junto a Salvador habían subido a un pequeño cerro, en un camino inundado por un incesante mar de palabras. Al llegar a la cima, continuaba su parloteo distraído, mientras su amigo observaba, callado, el momento de la puesta del sol. Salvador levantó su mano derecha, y señalando primero a Rufino, y luego a Osiris en su barca, tan sólo se limitó a decir: “Todas las cosas verdaderamente importantes suceden en el silencio. Se crece en silencio, se anhela en silencio, se piensa en silencio, se vive en silencio. Hasta la misma muerte se acerca a los seres como pies pisando sin dejar huella sobre el papel de arroz”. 

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

sábado, 16 de febrero de 2019

Salvador y Rufino (#4)


Lo inquietaba la necesidad de hacer que las cosas a su alrededor cambiaran, convencido, como estaba, de la fortaleza de sus propias verdades. Le molestaba percibir tanta frivolidad en el obrar de los demás, lo que Rufino atribuía a una mezcla de ombliguismo desinteresado, y falta de compromiso vital con el mundo. Salvador, que apoyaba en buena medida el diagnóstico de su querido amigo, discrepaba, sin embargo, con la medicina: "El único modo de que cambiemos a los que nos rodean, es lograr que nuestro cambio irradie. Una persona en paz consigo misma no necesita hablar de la alegría, porque la expresará naturalmente en todo lo que emprenda. Un ser humano con verdadera fe en sus ideas, va a predicar sin abrir los labios, simplemente viviendo". 

"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

lunes, 17 de diciembre de 2018

Salvador y Rufino (#2)


Rufino estaba distraído. Por momentos sentía diluirse dentro de su nebulosa de prioridades desordenadas, sumergido en una atmósfera de vacío. Salvador, que sabía descifrar los instantes de desconcierto de su joven amigo, se sentó a su lado, y levantando la vista hacia el cielo, murmuró en voz baja: "Tiene el ser humano tan pocos años para leer, para amar, para ser creativo, para sentirse vivo, que parece incomprensible cómo podemos invertir tanto tiempo en deglutir noticieros, en hacer crucigramas, en esperar la muerte".



"Salvador y Rufino" Una creación deVagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

sábado, 1 de diciembre de 2018

Salvador y Rufino (#1)



Confundido como estaba, en un mar de verdades intercambiables, Rufino ansiaba hallar un suelo firme donde sostenerse. Mientras caminaba junto a Salvador, jugaba al equilibrio sobre las vías del tren, sintiendo al juego como una precisa metáfora de su vida interior. Salvador, caminando unos metros por delante de su amigo, percibía su anhelo de certidumbre, mientras reflexionaba en voz alta: "La verdad nunca se tiene entera. Se camina hacia ella como se sube a una montaña, y sólo se va descubriendo a medida que se avanza. La verdad es como la fe, una conquista sucesiva que no termina, un placer que se saborea sólo parcial, pero intensamente, un magnífico dolor".



"Salvador y Rufino" Una creación de: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)



lunes, 26 de noviembre de 2018

viernes, 9 de noviembre de 2018

Sobre la Búsqueda

"Axis Mundi" (grabado de metal), por Jacqueline Aronis 


Perderse en los recovecos del sendero interior es encontrarse con el rostro limpio del propio Fundamento. Es internarse en el espíritu del valle que nunca muere, descubrir el latido de la hembra misteriosa,  sumergirse en las raíces del axis mundi primordial. Tesoros inagotables allí habitan para quien busca en lo profundo, donde las máscaras cesan, y brilla plena la luz de lo Real.

Vagabundo del Tao
(Juan Manuel Otero Barrigón)

viernes, 5 de enero de 2018

Todos (o ninguno)


Pintura: Thierry Hennequin

Un árbol es el bosque.
Tenderse bajo su follaje
es escuchar todo el sonido,
conocer todos los vientos
del invierno y del verano,
recibir toda la sombra del mundo.
Detenerse bajo sus ramas sin hojas
es rezar todas las oraciones posibles,
callar todos los silencios,
tener piedad por todos los pájaros.

Pararse junto a su tronco
es levantar toda la meditación,
reunir todo el desapego,
adivinar el calor de todos los nidos,
juntar la solidez de todos los reparos.

Un árbol es el bosque.
Pero para eso hace falta
que un hombre sea todos los hombres.
O ninguno.

Roberto Juarroz


viernes, 1 de diciembre de 2017

La enseñanza silenciosa


Dicen que dijo Lao Tse a Wen Tzu:
todas las cosas misteriosamente
son lo mismo, así que mira con fijeza
hacia delante como un ternero
recién nacido lo hace para ver
lo que parece ausente siempre ahí;

en la gentil mirada del maestro
yo imagino su amor ante las cosas
sobre todo lo terso y lo pequeño
alzándose en sus formas del vaivén
donde se gana eso que se pierde
como lo hace la brisa entre los juncos

o en el agua dejándola los juncos
pasar en un susurro ágil de amantes
que se saben opuestos sólo un rato
para afinar la voz en el concierto
y bienaventuradamente luego
tenderse juntos sin abandonar

nunca la fuente, ciertos en la voz
sincera donde lo alto y lo bajo
no se destronan ni definen entre
sí al cincelar su mutuo exceso; así 
aireadas las florcitas que el granizo
agitó ayer sobre las ramas se abren

hoy en el aura nívea del manzano
donde suena gentil esa llamada
de la dulce torcaz como si fuera
la propia voz de Lao Tse a Wen Tsu
diciendo misteriosamente todas
las cosas son lo mismo, mi ternero.

Diana Bellessi

(del libro "Variaciones de la luz", Colección Visor de Poesía, 2011)

sábado, 6 de mayo de 2017

K(a)osmos

Pintura: crossfire322

Este orden carece de plan
siempre concluye 
pero nunca acaba
se repara incesantemente
haciendo surgir la variedad de las formas.

Repara y remienda fallidos
se fusiona, adapta y transmite
expandiendo las redes invisibles
de una telaraña sagrada y vaporosa.

Existe más allá del temor
existe más allá del deseo
innombrable en su fuente de origen
navega por los confines del tiempo
a través del ojo de la aguja fundamental.

Este orden carece de plan
siempre concluye 
pero nunca acaba.

Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Poesía sin nombre


Aferrarse al troquelado simbólico
innombrable, intangible, intemporal
donde se enciende la membrana de loto
y se disuelven las paradojas vivientes.

Celebrar la victoria, que viste un tejido asombrado
que florece.

Regresar al origen es señal de reposo
su aurora, incesante, se revela
en el fondo del suave misterio,
y se eriza implacable por
el mandala eléctrico y sutil.

Poesía: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

viernes, 14 de octubre de 2016

El profeta loco (poesía)



El profeta loco 
es un personaje singular
dice lo que todos callan
su voz es contracultural.

Camina por tierras fangosas
a las que nadie quiere ir
lejos de las convenciones
su sabiduría es la de vivir.

Los demonios a los que se enfrenta
viven todos en su interior
luchando a contracorriente
en guerra contra su ego impostor.

La gente no entiende su Dharma
cuestiona su modo de andar
inquieta, perturba y conmueve
a la llamada sociedad normal.

Nadie es profeta en su tierra
dijo un sabio alguna vez
pero este profeta aún sueña
con un mundo girando al revés.

Poesía: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

Pintura: Jez

lunes, 11 de julio de 2016

El Tao del poeta (por David Carradine)



Para obtener el máximo de los beneficios en el estudio del kung fu, tiene que alcanzar las estrellas. Solamente un poeta puede hacer eso.
Ser poeta no significa simplemente escribir poemas. Es mucho más grande que eso. Es contemplar y apreciar la belleza y la gracia de las cosas -así como el horror y la tristeza-. Es unir todo eso junto de una manera significativa. Expresar la verdad mediante el sentimiento, las metáforas y las parábolas. Hacer que las ideas difíciles sean fáciles de entender. Un halcón que surca el cielo para tomar a su presa; un venado que pisa delicadamente el llano, un caballo salvaje, un abuelo que pesca junto a su nieto, la muerte sangrienta de un torero, el canto de un pájaro; todo es posía. El hombre, que está alerta ante todo esto y lo conoce, es un poeta.
Con el poeta viene la musa.
El hombre de acción contempla a la musa y descubre la poesía en su alma. Ésta puede adquirir muchas formas. Para algunos, la musa es una persona de verdad, para otros una fuerza del espíritu, la Luna, un medallón de oro, la Virgen María, un espejo. Todos somos diferentes. Yo prefiero una mujer cálida, vibrante y tolerante, con la cara de un ángel y un cuerpo hecho para amar, que susurre en mi oído todo lo que salga de ella.
Conocí una vez a un filósofo extravagante, cuya musa parecía ser una india de madera. un día su hermano se enojó con él y la quemó. Él se secó y ya no pudo escribir. Todos somos diferentes.
La musa puede ser difícil en ocasiones: exigente, altiva, egoísta, celosa, malvada. A veces es necesario engañar para convencer a la musa de sacar en nosotros la poesía que está en el aire.



La poesía está en todas partes. Sencillamente hay que ver o escuchar para encontrarla. Las danzas de kung fu están llenas de poesía en movimiento. No es suficiente ser rápido, exacto, fuerte. También debe tenerse gracia, flexibilidad, complejidad, sutilidad, y profundidad. Los movimientos fluidos, los ritmos, las sorprendentes reversas que hacen al kung fu eficaz y terapéutico también son muy poéticas.
Este poder, ritmo, y gracia puede y debe aumentar en la vida de un guerrero, sin esfuerzo o intención. La mente y los músculos, una vez despiertos, no descansarán, aunque usted deje el gimnasio. Los verás mientras juegas tenis o golf, mientras navegas en un bote o vuelas en un avión.
Cada paso que des tendrá la esencia de tu nuevo conocimiento. Al estirarte para tomar la sal, correr por el autobús, manejar un auto, pintar una cerca, al escribir una carta o cepillarte el pelo, la poesía siempre estará ahí. Caminarás como un tigre, flotarás como un dragón, atacarás con la rapidez y la exactitud de una serpiente, te erguirás como un enorme árbol, dormirás y soñarás las visiones de un niño de nueve años o de una chica de seis.
Si deseas convertir esta sensación de poesía para usos específicos, no será difícil aprender a apreciar o crear pequeñas partes de ella en tus sueños o actividades. Esto realzará y le agregará sabor a tus relaciones sociales y de negocios, tu trabajo y tu diversión, y le pondrá una chispa a tus confrontaciones y aventuras.
Casi todos los grandes filósofos escribieron alguna forma de poesía. Tú debes intentarlo. no es difícil. Cualquiera puede escribir -imaginar o relatar lo sucedido-. Los niños lo hacen sin ningún esfuerzo. Toma una página vacía y anota algo en ella. No seas tímido. No necesitas ser bueno. Una vez que tengas algo podrás cambiarlo, refinarlo, editarlo; pero tienes que empezar por algo. No se necesita la genialidad, solo el enfoque. Las ideas vendrán a ti. Las palabras fluirán con facilidad.
Si no puedes verte haciendo esto, no es necesario que lo hagas. La poesía está en el corazón y en el aire, no en un pedazo de papel. Practica tus ejercicios, agudiza tus sentimientos, muévete con gracia y fuerza. Si tú no puedes ser el poeta, serás el poema.




(Extraído de la serie "Conviértete en quien desees ser" del libro Kung Fu "La leyenda viva", de David Carradine, Selector editorial, 1996)

sábado, 11 de junio de 2016

Li Po: tres poemas

                                                        Li Po (701-762), pintura de Liang K´ai


Poeta taoísta de la dinastía T´ang, enamorado de la luna y del buen vino, la figura de Li Po es una de las más queridas de la literatura china taoísta.
Si tenemos que creerle a sus contemporáneos, era orgulloso, vividor, cínico y alegre; tenía los ojos brillantes como los de un "inmortal desterrado" y su voz era la de un "tigre hambriento".
Los temas de su obra son la fugacidad, simbolizada por las ruinas desiertas, donde antes hubo palacios y reyes, o las mutaciones de la naturaleza inexorable, vistas con exaltación cuando evocan el Tao, o con melancolía cuando recuerdan el paso del tiempo y la vejez. Los paisajes que describe, son siempre de montaña, lugar por excelencia para la búsqueda del Tao. A veces, también, surge el mar, como inmensidad en la que viven los inmortales taoístas.

Murió a los 61 años, y sobre su muerte, hay un relato que ya es leyenda: paseando en barco un día de borrachera, quiso alcanzar el reflejo de la luna sobre la superficie del lago, y murió ahogado.

De su inspiradora obra, compartimos aquí tres de sus poemas, de profunda densidad y elevación mística y, al mismo tiempo, de apasionada lujuria de vivir.

Inscrito en el templo de la cima (Ti Feng Ding Si)

Paso la noche en el templo de la cima
Alzando la mano, alcanzo las estrellas
Pero no me atrevo a alzar la voz
Por temor a molestar a las gentes del cielo.

En la montaña, bebiendo con un ermitaño (Shan Zhong Yu You Ren Dui Zhuo)

Bebemos juntos, las flores de la montaña se abren

Un vaso, un vaso y otro más
Estoy borracho, quiero dormir, mejor será que te vayas
Mañana al alba, si quieres, vuelve con tu laúd.

Bebiendo solo bajo la luna (Yue Xia Du Zhuo)

Entre flores, mi jarra de vino

Bebo solo, sin amigo
Alzo la copa e invito a la luna
Con mi sombra, ya somos tres
Mas la luna no sabe beber
Y mi sombra me sigue en vano
Compañeras de un instante
Es preciso divertirse antes de que pase la primavera
Canto y la luna se columpia
Bailo y mi sombra también
Antes de caer borracho, divirtámonos juntos
Cada uno se dispersará despúes
Seréis, sin alma, eternas amigas
Y un tiempo llegará en que, en la lejana Vía Láctea, nos
volvamos a encontrar.




Texto introductorio: Juan Manuel Otero Barrigón