sábado, 29 de abril de 2017

El velo del engaño

Fotografía: Psicodélica Cami

Chuang Tsé dijo: ¿Cómo sé que no estoy engañado en mi amor a la vida? ¿Cómo sé que, al odiar la muerte, soy como aquel que deja su hogar en la juventud y no conoce el camino de retorno? La Dama Li era la hija del guardia de frontera Ai. Al principio, cuando fue tomada cautiva por el Señor de Ch´in, humedeció el frente de su vestido con lágrimas, pero cuando fue ubicada en la residencia del gobernante, compartiendo su lecho y comiendo los manjares en su mesa, se arrepintió de sus lágrimas. ¿Cómo sé que la muerte no deplora su primer entusiasmo por la vida?

Extraído de "Los místicos taoístas", selección de Howard Smith

sábado, 22 de abril de 2017

Sobre la fenomenología cambiante...


"Lloran los excesos de la alegría, ríen los excesos de la tristeza".- William Blake

(Fragmento del documental "Tai Chi Chuan: The ultimate way to health and armony")

domingo, 16 de abril de 2017

Los haikus fotográficos de Hengki Koentjoro


Hengki Koentjoro disfruta de la soledad cuando se dedica a realizar sus fotografías. Encontrarse solo, rodeado del murmullo del viento y del vaivén de las mareas, no le resulta doloroso; es reconfortante y le mantiene vivo.

Las enseñanzas del budismo Zen son un recurso primordial en la composición de sus elegantes imágenes en blanco y negro. "Ellos miran el mundo de una forma muy sencilla", dice el artista. En el siglo XIII en Japón los monjes Zen dedicaban su tiempo a pintar con tinta y podemos detectar débiles ecos de esa estética en los trabajos de este fotógrafo indonesio contemporaneo.


Koentjoro sugiere que la verdadera magia radica menos en el sujeto que en el espacio negativo que lo rodea. Utiliza largas exposiciones, dice, para eliminar todo lo no esencial; las mareas, normalmente desiguales, se unifican y no varian.

El papel del artista es observar y esperar. Él deja que los elementos, la brisa y las aves tomen las riendas. "hasta ahora, la naturaleza ha sido buena conmigo" escribe Koentjoro, "rara vez decepciona".


Fuente original: http://culturainquieta.com

sábado, 8 de abril de 2017

Debajo de la sonoridad del acontecimiento



"Más que intentar la proyección inmediata de la acción sobre el curso de las cosas e imponerse a ellas, inducir es saber elaborar discretamente un proceso, a largo plazo, pero con capacidad para desarrollarse a sí mismo, que, infiltrándose en la situación, consiga poco a poco, y sin que nadie se de cuenta, transformarla silenciosamente."

Francois Jullien, "Las transformaciones silenciosas". Madrid: Bellaterra. (p. 97)

sábado, 1 de abril de 2017

De Padre a Hijo: semillas de sabiduría en Kung Fu: la leyenda continúa (1)


Kwai Chang Caine al joven Peter: Cuando el espíritu asume el control, el cuerpo obedece. Mira dentro de tus demonios, no tienen forma. Escucha sus temores, son silenciosos. Cuando ese momento ocurra, tus manos ya no te traicionarán.


Kwai Chang Caine: Cuando hay un camino correcto y un camino incorrecto, esconderse bajo el manto de la neutralidad, es lo mismo que elegir el camino incorrecto.
Peter : ¿Por qué?
Kwai Chang Caine: Por que de esa manera, el camino correcto no puede ser explorado


Kwai Chang Caine: Una batalla evitada no puede ser perdida


Peter: ¿Cuál es la verdad? 
Kwai Chang Caine: ¿La verdad? 
Peter: Decís que toda nuestra formación es realmente una búsqueda de la verdad. 
Kwai Chang Caine: Sí. Sin embargo, la verdad del Tao no puede ser conocida ni tocada ni descripta. Peter: Pero entonces, ¿cómo sabré cuando he encontrado la verdad? ¿Cómo sabemos siquiera que existe? 
Kwai Chang Caine: En un día de verano, ¿no sientes el calor del sol sobre tu piel? 
Peter: Sí. 
Kwai Chang Caine: ¿Entonces es necesario mirar el sol, para saber que brilla? 
Peter: No podría de todos modos. Es demasiado brillante para mirarlo por más de algunos segundos. 
Kwai Chang Caine: Entonces, ¿no es mejor sentir el calor del sol, que luego ser cegados por su luz? Lo que buscamos no puede ser contemplado. Mira demasiado intensamente hacia la verdad y serás cegado por la verdad también

"Father and Son", por Jeff Dana

sábado, 25 de marzo de 2017

Simbolismo e Iniciación en el arte del Tiro con Arco

Nota del autor del blog: la inclusión del siguiente texto en este blog, referida a la disciplina del tiro con arco en el mundo islámico, se justifica dado el interés por explorar la dimensión espiritual de una práctica antiquisíma, que en Extremo Oriente tuvo singulares desarrollos en el mundo del budismo zen, pero que al mismo tiempo fue también considerada herramienta meditativa (y a veces, hasta religiosa) en otras culturas. Tener en cuenta las distintas miradas (interculturales) sobre una disciplina, nos puede ayudar a entenderla mejor, y a su profundidad inherente.


Simbolismo e Iniciación en el arte del Tiro con Arco
por Ananda K. Coomaraswany

El contenido simbólico de un arte está originalmente ligado a su función práctica, pero no se pierde necesariamente cuando, bajo condiciones cambiadas, el arte no se practica ya por necesidad sino como un juego o deporte; e inclusive cuando un deporte tal se ha se ha secularizado completamente y ha devenido para el profano un simple recreo o entretenimiento es todavía posible para quienquiera que posee el conocimiento requerido del simbolismo tradicional completar esta participación física en el deporte, o en el disfrute mismo como un espectáculo, con una comprensión de su significación olvidada, y restaurar así, para sí mismo al menos, el equilibrio polar de lo físico y de lo "metafísico" que es característico de todas las culturas tradicionales.

La posición con tiro con arco en Turquía, mucho después de que la introducción de las armas de fuego hubiera sustraído al arco y la flecha su valor militar, nos proporciona un excelente ejemplo de los valores rituales que pueden todavía ser inherentes en lo que a un observador moderno podría parecerle un "simple deporte". Aquí el tiro con arco se había convertido en el siglo XV en un "deporte" bajo patronazgo real, y los sultanes mismos competían con otros en el "campo". En el siglo XVI, en los festivales de la circuncisión de los hijos de Muhammad II, los arqueros competidores disparaban sus flechas sobre placas de hierro y espejos de metal, o bien las disparaban a valiosos premios colocados sobre postes elevados: los simbolismos involucrados son evidentemente los de la "penetración", y el de la obtención de los bienes solares no dentro del alcance directo del arquero; podemos asumir que, como en la India, la "doctrina" implicaba una identificación del arquero mismo con la que flecha que alcanza su blanco.

Mahmud II, en el primer cuarto del siglo XIX, era uno de los más grandes patrones de los gremios de los arqueros, y fue para él mismo y "en orden a revivir la Tradición",- es decir, en "imitación renovada de la Vía de Muhammad", el modelo de la conducta humana- como Mustafa Kani compiló su gran tratado sobre el tiro con arco, el Taljus Rasail ar Rumah, en el cual se resumen los contenidos de una larga serie de obras más antiguas sobre el tema y se da una cuenta detallada del arte entero de la confección y del uso del arco y la flecha.

Ananda Coomaraswamy

Kani comienza estableciendo la justificación canónica y la transmisión legítima del arte del arquero. Citaba cuarenta Hadit, o dichos tradicionales de Muhammad, el primero de éstos haciendo referencia al Corán (VIII.60) "Preparar contra ellos cuanta fuerza podáis"; donde toma "fuerza" como significando "arqueros"; otro Hadit atribuye a Muhammad el dicho de que "hay tres a quienes Allah conduce al Paraíso por medio de una y la misma flecha, es decir su hacedor, el arquero, y el que la cobra y la devuelve", entendiendo aquí el comentador que la referencia es al uso del arco y de la flecha en la Guerra Santa; otra Hadit glorifica el espacio entre los dos blancos como un "Paraíso". En una otra dirección la "Vía" que conduce directamente desde el sitio del arquero hasta el blanco (solar) es obviamente un "equivalente", en proyección horizontal, del Axis Mundi: y haciendo andadura sobre esta Vía el arquero esta siempre, por lo tanto, en una posición "central" y "paradisíaca" con respecto del "Campo" entendido como un todo.

Kani llega hasta "derivar" el arco y la flecha de los que fueron dados por el ángel Gabriel a Adán, quien había suplicado a Dios que le asistiera contra los pájaros que devoraban sus cosechas. Vinieron a asistirle, Gabriel dijo a Adán: "Este arco es el poder de Dios; esta cuerda es su majestad; estas flechas son la cólera y el castigo de Dios infligidos a sus enemigos". Desde Adán la tradición fue transmitida a través de la "cadena" de los Profetas (el arco compuesto le fue revelado a Abrahán) hasta Muhammad, cuyo Compañero Sab b. Abi Waqqas, "el Paladín del Islam", fue el primero que disparó contra los enemigos de Allah bajo la nueva dispensación, y es por consiguiente el Pir o santo Patrono del gremio de los arqueros Turcos, entre quienes la transmisión iniciática nunca se ha interrumpido (a no ser, quizás, muy recientemente).

A la cabeza del gremio de los arqueros está el "sayj del campo". El gremio mismo es una agrupación definitivamente secreta, dentro de la cual solamente hay admisión por cualificación e iniciación. La cualificación es principalmente un asunto de instrucción bajo un maestro (usdat), en la que la aceptación de un aspirante, o más bien de un discípulo, se acompaña de un rito en el que se dicen plegarias en beneficio de las almas del Pir Sad b. Abi Waqqas, de los imam arqueros de todas las generaciones y de todos los arqueros creyentes. El maestro transmite al aspirante un arco con las palabras: "Según la costumbre de Allah y la Vía (sunna) de su Evangelio elegido..." El aspirante recibe el arco, besa su empuñadura, y lo tensa.
(...) Cuando el aspirante ha pasado a través del curso entero de la instrucción y se ha vuelto diestro, entonces sigue la aceptación formal del candidato por el sayj. El candidato debe mostrar que puede acertar en el blanco y que puede disparar desde una distancia no menor de novecientas zancadas. El sayj está satisfecho, el discípulo se arrodilla ante él y levanta un arco que yace próximo a él, lo tensa, y encaja una flecha en la cuerda, y habiendo hecho esto tres veces lo retira, todo con extrema formalidad y de acuerdo con reglas fijadas. El sayj instruye entonces al maestro de ceremonias para que lleve al discípulo a su maestro, de quien recibirá la "empuñadura" (gabza). Se arrodilla delante del maestro y besa su mano; el maestro le toma la mano derecha en señal de una vinculación cuyo modelo es el Corán (XL VIII. 10-18), y susurra el "secreto" en su oído. El aspirante es ahora un miembro del gremio de los arqueros y un eslabón en la "cadena" que remite hasta Adán. En Adelante nunca usará el arco a menos de estar en una condición de pureza ritual; antes y después de usar el arco siempre besará su empuñadura. Ahora puede tomar parte libremente en las contiendas formales y en el caso de que devenga maestro de tiro de larga distancia, puede establecer un récord que será marcado con una piedra.

La recepción de la "empuñadura" es el signo exterior de la iniciación del discípulo. (Ahora)... la "empuñadura" es algo más que un simple asidero del arco: la empuñadura misma implica el "secreto". La empuñadura es de hecho, en el caso del arco compuesto usado por los Turcos y la mayor parte de los Orientales, la parte media del arco, la cual pone en relación sus otras dos parte, superior e inferior. Es por esta pieza media como el arco es hecho uno. Solamente cuando se intente comprender esto, aparece la significación metafísica del arco, el cual había sido descrito por Gabriel como el "poder" de Dios; la empuñadura es la unión de Allah con Muhammad. Pero decir esto es formular el "secreto" solamente en su forma más críptica: una explicación más amplia, basada en las enseñanzas de Ibn al Arabi se comunica al aspirante. Aquí se indica solamente que lo que constituye el eslabón entre la Deidad-arriba y el profeta-abajo es el Qutb en tanto que Axis mundi, y que éste es una forma del Espíritu (ar-Ruh). (*)

(*) Fuente: Ananda K. Coomaraswamy, El tiro con arco, Barcelona, Biblioteca de los símbolos de Ediciones Obelisco, 1991.

jueves, 16 de marzo de 2017

¿Iluminado?


Ram Dass, y un golpe de Knock Out para el ego:
"Si piensas que estás iluminado, ve a pasar una semana con tu familia".

jueves, 9 de marzo de 2017

Chuang Tsé y el respeto a la ley natural


"Chuang Tse escuchando a la cascada"


"No, no alabaré a aquel que ha violentado su naturaleza por la práctica de la bondad y de la equidad. No alabaré a aquel que se ha dedicado al estudio de los sabores o de los sonidos, o de los colores aún cuando fuera célebre como U-eull, como Cheu-koang, como Li-Chou. No, el hombre no es bueno por practicar la bondad o la equidad artificial. Es bueno por el ejercicio de sus facultades naturales. Aquel que sigue sus apetitos naturales utiliza correctamente sus gustos. Aquel que escucha su sentido íntimo utiliza correctamente su oído. Aquel que no mira más que a sí mismo utiliza correctamente su vista. Aquellos que miran y escuchan a los demás, fatalmente toman algo de las maneras y juicios de los demás, en detrimento de la rectitud de su sentido natural. A partir del momento en que se han desviado de su rectitud natural, que tengan la fama de bandolero como Chee o de sabio como Pai-i, poco me importa; a mi juicio no son más que hombres desviados. Ya que para mí, la regla consiste en la conformidad o disconformidad con la naturaleza. La bondad y la equidad artificial son para mí tan odiosas como el vicio y la depravación".

Chuang Tsé

domingo, 26 de febrero de 2017

Wu Wei: disponibilidad y no confrontación


"...Lo contrario de la libertad es la servidumbre, pero su contradicción (en la medida en que la libertad reivindica una fractura con relación a la situación en que el yo está implicado), es la disponibilidad que despliega una relación armoniosa de integración.

En lugar de apartarnos de la situación para volvernos independientes, la disponibilidad nos inserta en ella y nos lleva a explotar sus recursos sin confrontarla..."

Francois Jullien, "Cinco conceptos propuestos al psicoanálisis".

Selección del texto: María José Iglesias, psicoanalista

viernes, 17 de febrero de 2017

Origami (cortometraje)



La mirada atenta a este hermoso cortometraje de Joanne Smithies, Eric De Melo Bueno y compañeros, me recordó, inmediatamente, a aquel cuento zen que relata que un samurái llamado Nobushigé acudio al gran maestro Hakuín y le preguntó: "¿Existen realmente un paraíso y un infierno?". Ante esta pregunta, Hakuín preguntó: "¿Quién eres tú?". "Un Samurai", respondió el otro. "Tú, un guerrero?", exclamó Hakuín. "¡No me hagas reír! ¿Qué clase de señor te admitiría en su guardia?" Tienes aspecto de mendigo". Nobushigé se encolerizó tanto que echó mano a su espada, pero Hakuín continuó: "¡Con que tienes un arma! Esa espada probablemente sea demasiado roma hasta para cortarme la cabeza". Nobushigé, ciego de furia, levantó la espada. Hakuín observó: "Aquí se abren las puertas del infierno". Ante estas palabras, el samurái se detuvo, y comprendiendo la enseñanza y la disciplina de Hakuín, envainó la espada con calma y reverenció al maestro. "Aquí se abren las puertas del paraíso", dijo Hakuín.


Si no han tenido oportunidad de conocer esta pequeña pieza de arte de ocho minutos, ¡que la disfruten! Gracias a mi querida amiga Romina López por hacérmela conocer.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Trampa

Deng Ming Dao

La edad es disimulada con cosméticos,
Las canas escondidas con tintura,
La confianza buscada en los hombres,
La conciencia diferida para el futuro.
Ella trabaja duro en su empleo,
Soportando tensión y fatiga,
Subsistiendo con tranquilizantes,
Depositando vanas esperanzas en sus hijos.

Mucha gente se permite quedar atrapada en una vida miserable. Cuando vemos eso, podríamos pensar "Qué trágico" pero en realidad, se lo hicieron ellos mismos. Todos deberíamos saber cómo andan nuestras vidas, para lo que sólo necesitamos seguirle la pista a las decisiones que enfrentamos cada día.

Hay gente que piensa que no importa lo que hagan. O se encogen de hombros pensando que son víctimas de las circunstancias. Eso no justifica una vida infeliz. Enfermedad, estrés, divorcio, hijos desadaptados, y miedo a la muerte los atrapan.

Quienes siguen el Tao no quieren terminar así. Quieren ser libres. No quieren ser víctimas. Por lo tanto, aunque sea un camino difícil, constantemente buscan expandir los parámetros de sus vidas. No toleran ser explotados o esclavizados, y se abstendrán de lo que es considerado "normal" a fin de ser felices.

(Extraído del libro "365 Meditaciones Tao", de Deng Ming Dao)

jueves, 2 de febrero de 2017

Reflexiones en torno a la muerte (Alan Watts)

Capítulo de un programa conducido por Alan Watts en el año 1959, correspondiente al ciclo "Eastern Wisdom and Modern Life" y que fue producido por la estación de noticias KQED.

Profundas reflexiones en torno a la muerte, la vida en el más allá, la consciencia y el yo, de acuerdo a las intuiciones de uno de los más geniales divulgadores de las filosofías orientales en el siglo XX.

Te extrañamos, Alan

Parte 1


Parte 2


domingo, 29 de enero de 2017

Xul Solar y el Tao: las grafías



Entre 1958 y 1962, aproximadamente, el extraordinario pintor visionario Xul Solar realizó un conjunto de 300 obras en las cuales desarrolló nuevos sistemas de escritura. Estas obras se llaman “grafías”. Es pintura pero es escritura al mismo tiempo. 

Uno de esos sistemas de escritura es el ‘neocriollo’, que es lo que conocemos como una lengua artificial a posteriori, porque está creada a partir de la fusión de dos lenguas: el español y el portugués (aunque incorpora raíces del inglés alemán, francés, sánscrito, y el tupi guaraní, entre otros). Cuando Xul Solar hablaba sobre el neocriollo, afirmaba que es una lengua para la comunicación de los pueblos de América. Pero, en realidad, existen otros documentos que nos dicen que el neocriollo es una lengua para la unificación en términos espirituales de América.

Traducido por Marta Caproti, en esta obra, Xul Solar nos dice: 

De Tao Te Kin - Lao Tse (Lininie vieji) 
Lu Tao nen lu ley I Ching.
Yi sabe fine. 
Nen Paxli y Bei Santa Raza Mundo.

De Tao Te King - Lao Tsé (el viejo sabio) 
El camino en la ley I Ching.
Allí, conocimiento puro.
En paz y para la bella raza santa del mundo.



(Agradezco a María José Iglesias, coordinadora del grupo de Facebook: "Psicoanálisis y taoísmo: puentes colgantes", por compartir este texto)

jueves, 19 de enero de 2017

Todo encuentro es sagrado

Maestro Carpin Liu

Hace algunos años, recorriendo la tradicional Feria del libro de Buenos Aires, lo que en principio era un simple paseo literario con una querida amiga, se transformó,  en lo íntimo, en una experiencia de significado trascendente. Entre charlas con musulmanes, judíos, cristianos, budistas e hindúes en los distintos lugares de la feria, pasamos casi ‘casualmente’, y cuando ya nos íbamos, por un pequeño stand, olvidado en un rincón, y cuyo letrero rezaba: “Maestro Tao, Carpin Liu”. Mi sorpresa fue enorme. Carpin Liu había sido uno de mis primeros maestros taoístas, hace más de una década, cuando como adolescente apenas comenzaba mi búsqueda interior en el taoísmo filosófico. Profundo conocedor de la sabiduría taoísta, del significado profundo del I Ching y del arte del Feng Shui, hacia años que no tenía noticias suyas, y si había un lugar en el que nunca esperaba reencontrarlo, era como expositor en una Feria del libro. Me acerqué a saludarlo con un abrazo, y recordamos viejos tiempos y cursos compartidos en la Fundación Centro del Tao de la calle Franklin. En su generosidad, y quizás por la misma alegría compartida, me regaló y dedicó una copia del clásico taoísta Tao Te Ching, traducida por él mismo del chino al español. En esos momentos, mi felicidad era plena. A ello se sumaba el sabor de lo inesperado y lo causal. Prometí volver a comunicarme y me despedí, diciéndole lo contento que estaba por haberlo vuelto a ver. Liu me sujetó del brazo y me dijo: “Y nunca olvidar esa máxima taoísta eh, todo encuentro es sagrado”. Me fui con esas palabras, pensando y repitiéndolas en mi interior. “Todo encuentro es sagrado”. El maestro tenía razón, pese a que muchas veces, arrastrado por los ríos de la cotidianeidad, uno obviara en lo diario aquella vieja verdad. Todo encuentro es sagrado. Esas palabras quedaron en mi mente durante todo el viaje de vuelta. Recordándolas hoy, también me doy cuenta que este encuentro con cada uno de los visitantes de este blog, aún virtual y originado en distintas circunstancias, puede tener el mismo sentido trascendente. En este compartir que se genera entre taoístas anónimos que se congregan en este bosque, algo de nuestras humanidades se toca, y nos sumergimos en esa misma dimensión sagrada , propia del encuentro único entre dos personas con sentires parecidos, en búsqueda profunda. Quiero entonces, saludarlos hoy, aprovechando para celebrar la gozosa oportunidad de aprender y compartir en lo cotidiano con cada uno de ustedes.

Foto 1) Portada de la traducción del Tao Te Ching a cargo de Carpin Liu. Foto 2) "Para Juan Manuel, con todo cariño", la dedicatoria del maestro para el autor del blog

viernes, 13 de enero de 2017

Niño, Adulto, Maduro, Anciano. Las fases de la vida según la tradición hindú (por JM Romero)


"Niño, Adulto, Maduro, Anciano. Las fases de la vida según la tradición hindú", por JM Romero

La tradición hindú divide la vida del individuo en cuatro fases denominadas ashramas, definidas como un camino hacia la plenitud espiritual. Las dos primeras nos resultan familiares, pero el resto difiere sensiblemente de nuestros planteamientos: esa vejez que en Occidente busca mantener el espíritu de una eterna juventud, se propone en la India como un período de retiro y elevación espiritual que da sentido a la vida entera.

Brahmacharya es la fase de aprendizaje. El individuo se desarrolla físicamente y, auxiliado por los maestros adecuados, se familiariza con las mecánicas de la vida, tanto en lo interior como en lo exterior. Se le enseña el valor de la humildad, el esfuerzo y la disciplina. Se le prepara para afrontar con criterio la vida personal, familiar y comunitaria.

Garhasthya es la fase de la casa. En plenitud física, el individuo crea una familia, y se concentra en crear riqueza (artha) y satisfacer los deseos (kama). Estas actividades de índole materialista se llevan a cabo, eso sí, bajo el paraguas del dharma, el paradigma de conducta hinduísta: así, la riqueza se usará no para envanecerse y abusar sino para ayudar al prójimo, y el sexo será creativo y honorable, una vía hacia lo pletórico.

Durante la segunda fase de la vida, la persona vive inmersa en la sociedad. Se le exige una formalidad constante que, a menudo, bloquea el desarrollo de su naturaleza.

Vanaprastya es la fase del retiro. Agotada ya la primera mitad de la vida, toca abandonar las actividades mundanas y priorizar la vida interior. El aislamiento y la naturaleza facilitan esta orientación. En concreto, la tradición hindú sitúa al individuo en una morada apartada en el bosque. Puede seguir conviviendo con su cónyuge, y manteniendo relaciones personales, pero éstas se articulan en torno a lo espiritual.

Satisfechos los deseos, encarriladas las vidas de los hijos, el hombre abandona la vida mundana y, liberado de obligaciones civiles, se sumerge en la Naturaleza, recuperando el ritmo esencial. Sus posesiones se reducen a lo básico: una casita sencilla, algunos animales, quizá una barquichuela de pesca. Le acompaña su cónyuge y, de vez en cuando, recibe la visita de un amigo.

Sannyasa es la fase de la renuncia. El individuo lo abandona todo. Se despide de sus seres queridos y, con las mínimas posesiones, convierte al camino en su casa. Lo material ya no le importa. El deseo ya no existe. Se alimenta de lo que le otros le dan, duerme allí donde le atrapa la noche. Así, puede concentrarse en el encuentro entre su individualidad y el cosmos.

En la última fase de su vida, el hombre asume su desnudez esencial. Su casa es el camino, su techo es el cielo. Dispone únicamente de una tela para cubrirse y de un plato para mendigar comida.


JM Romero  es autor de Tao. Las enseñanzas del sabio oculto y una decena más de libros. Durante más de tres décadas viajó intensamente por el mundo. Ha vivido en Pondicherry, Vientiane, Shanghai y Chiang Mai.
Instruido en filosofías orientales desde su juventud, es un estudioso de las artes de la energía, en particular del qigong, el taichi y la dietética. El texto y las imágenes fueron tomados de su sitio web: www.jmromero.com

sábado, 7 de enero de 2017

Encuentra a los otros


Admítelo. No eres como ellos. No estás siquiera cerca de serlo. Puede que ocasionalmente te vistas como uno de ellos, mires los mismos despreocupados programas de televisión que ellos, quizás a veces incluso comas la misma comida rápida. Pero parece que entre más intentas encajar, más te sientes como un forastero, viendo a la ‘gente normal’ mientras siguen con sus existencias automáticas. Pues por cada vez que dices contraseñas del club como 'Que tenga un buen día’ y 'El clima está terrible hoy, ¿eh?’, adentro anhelas decir cosas prohibidas como 'Dime algo que te hace llorar’ o '¿Para qué piensas que es el deja-vu?’. Admítelo, incluso quieres hablar con esa chica en el elevador. ¿Pero qué pasaría si esa chica en el elevador (y el hombre calvo que pasa por tu cubículo en el trabajo) están pensando lo mismo? ¿Quién sabe lo que podrías aprender de aprovechar una oportunidad de tener una conversación con un extraño? Cada quien lleva una pieza del rompecabezas. Nadie llega a tu vida por mera coincidencia. Confía en tus instintos. Haz lo inesperado. Encuentra a los otros.

Timothy Leary

miércoles, 28 de diciembre de 2016

martes, 20 de diciembre de 2016

Reeducándonos para ser como el agua


Recuerda
el fluir del agua:

Vive sin rebosar,
fluye

Vive cerca de la tierra,
fluye

Vive en caída libre,
fluye

Vive con la corriente,
fluye

Timothy Leary
"Devocionario psicodélico"

domingo, 11 de diciembre de 2016

Taoísmo y terapia Gestalt (por Charles Gagarin)


Taoísmo y Terapia Gestalt, por Charles Gagarin

La psicoterapia, a pesar de ser una nueva ciencia en Occidente, ha sido, por siglos, una parte esencial de varias doctrinas Orientales. Los taoístas siempre han reconocido que lo individual debe ser integrado. Las fuerzas conflictivas deben ser guiadas hacia el equilibrio y la armonía. El otras palabras debe ser centrada. Para los taoístas, apuntar al desarrollo espiritual sin el concomitante centrarse en lo individual, sería como construir las llantas de un automóvil y olvidar el armazón.

Cuando Fritz Perls y otros desarrollaron la Terapia Gestalt, otorgaron una forma de terapia que parte las directivas y la inmediación del Taoísmo.

Los tornillos y tuercas de la gestalt se adecuan hábilmente en el sistema filosófico del Taoísmo, y las dos forman un trabajo efectivo de combinación. El Taoísmo Gestalt posee un excelente camino no sólo en el centrarse sino también en el crecimiento espiritual.

¿Qué es el Taoísmo?

El Taoísmo, con raíces que van desde los inicios de la cultura China, está basada en el Tao, la primera causa y la esencia fundamental de todo. El Tao es invisible aún a pesar de que está manifiesto en el mundo; sin forma, permea todas las formas. Es como un gran río cósmico que fluye a través del yin y el Yang, del positivo y el negativo, del femenino y el masculino. Es la madre de todas las cosas.

El Sabio: Con este constructo, los autores taoístas, Lao-tse y Chuang-Tsé describen al hombre perfecto como el sabio (o santo) que aprende a fluir con el Tao. Él es un libre de ego y es uno con el mundo. Con su paz total y armonía no empuja, pero deja que la ola cósmica cargue con él. Él es como un hombre que viaja río abajo en balsa. Él no hace ningún esfuerzo, aún así viaja lejos. El sabio taoísta practica el esfuerzo sin fuerza, y el llevar a cabo con la no-acción. Como el hombre que hace un pasatiempo y después crece hasta ser un trabajo de tiempo completo, él hace su gusto y recibe pago por ello.

Ser centrado: El sabio no tiene deseos ni un ego demandante. Las cosas se vuelven sencillas para él. Siendo despreocupado y satisfecho, no sufre pérdidas siendo centrado y consciente, él está en el ahora.

“El sabio sabe sin viajar,
comprende sin mirar,
lleva a cabo sin actuar.”

(Lao-Tse, Trad. Susana Cano, Cap. 47)

El sabio taoísta ha sido llamado “Gente de Nube de Agua” porque flota como nube y fluye como el agua. Chuang-Tsé decía de ellos,

El verdadero hombre del viejo sueño sin soñar ni despertar sin ansiedad. Su comida fue simple, y su respiración profunda. Libre de cuidado él fue. Sin cuidado él vino. Eso fue todo. Él no olvidó su comienzo y no buscó su fin. Él aceptó lo que le fue dado con deleite, y cuando se fue, no se preocupó.
(Chuang-Tse)

El sabio enseña con el ejemplo. Su regalo para el mundo es el Tao, y la paz que brinda por estar en él. Chuang-Tsé y Lao-Tse dieron varias instrucciones de un estilo de vida, y ambos reconocieron el cambio fundamental como lo interno y un suceso de consciencia. Aunque el taoísta pueda actuar paradójicamente, él todavía queda con el fluir. Así sea un rey, un ermitaño, o un cocinero, él trabaja en prefecto ritmo y armonía.

Terreno Común

Taoísmo y Gestalt tienen mucho en común. Ambos apuntan al equilibrio de las fuerzas entre la individuación, el punto cero o el centro. Ambos reconocen que con este centrar hay una perspectiva mejorada y un darse cuenta incrementado. Ambos creen en el deseo del organismo, como oposición a la inteligencia racional. Ambos creen en estar en el “Aquí y Ahora”.

Crecimiento: Una buena Gestalt ayuda al paciente a remover los bloqueos que lo mantienen en sus dos pies. Fritz Perls veía a la persona madura como quien no necesita manipular a otros por apoyo. Perls fue muy ingenioso al decir, “La terapia Gestalt es aprender a  limpiarte tu propio trasero”. Así mismo, el taoísta no necesita manipular a los demás. se mantiene independiente y solo.

Darse Cuenta: Entendiendo que lo que está ocurriendo actualmente es esencial en terapia Gestalt. El Terapeuta debe ser centrado, y tener su inactividad interior disminuida, así puede estar más consciente de otros. Como trabaja con un paciente, lo ayuda a ser consciente de los bloqueos y fuerzas en el trabajo con él. Una vez que el darse cuenta es llevado a cabo, el paciente puede empezar a completar el trabajo sin cerrar, su “gestalt”. Darse cuenta, después acción, luego restauración del equilibrio. Como el Taoísmo, un gran darse cuenta en Gestalt ayuda a la persona a ser centrada y crecer en armonía con su medio ambiente.

Llevar a cabo con la no-acción: El maestro terapeuta gestalt deja que el paciente haga el trabajo. Él observa, y brinda “darse cuenta” al paciente. Entonces, a través de la técnica de la “silla vacía”, el paciente se ayuda al actuar los diferentes aspectos de su conflicto. Fritz Perls a menudo se rehusaba a contestar preguntas. “¿Puedo sentarme?”, cambiaba el peso de la responsabilidad al que preguntaba. Si Perls buscaba animar a un paciente o decir que estaba aburrido, él fingía quedarse dormido (y a veces lo hacía realmente). Ésta es la acción taoísta con la no-acción en el verdadero sentido.

Fritz Perls

Mientras que el Taoísmo y la Gestalt apuntan al centrarse en lo individual y uniendo las fuerzas para una armonía equilibrada, el Taoísmo va un paso más adelante. Para los taoístas, centrarse y el “darse cuenta” son esenciales, pero más allá de eso llega el estado espiritual de iluminación -la unión con todas las cosas en las cuales el hombre fluye con el Tao.

Gestalt Taoísta

El concepto de la Gestalt Taoísta no es un concepto de biblioteca. Ha sido practicado por varios años por Gia-Fu-Feng en el Stillpoint Foundation, un centro de meditación taoísta en las montañas. Gia-Fu estuvo en la creación de Esalen, cansado de caminar muchas millas, meditar y conducir mesas de trabajo por años. Aquí tuvo que conocer a Fritz Perls y su técnica. Después que fundó Stillpoint, el Taoísmo y la Terapia Gestalt se fundieron en un matiz diferente y se sintió a través de las actividades diarias.

Aunque Stillpoint, como un organismo viviente, está siempre cambiando, la siguiente descripción está basada en la experiencia del autor en 1971.

Meditación y Canto: El horario de Stillpoint está acomodado alrededor de la salida y la puesta del sol. Una hora antes de la salida del sol, los “Stillpointers”, cuyo número va de quince a treinta personas, van a meditar juntos. Desde que la quietud de la mente y el centrarse son factores importantes en el desarrollo humano integral, la meditación fue una herramienta útil para tal fin. A la salida del sol, el grupo comenzaba a contar “Om”. Esto variaba en el modo y textura de acuerdo al día. A veces era suave y pacífico; otras veces era ruidoso y catártico. después de la meditación y el canto el grupo generalmente sentía mucha calma y unión.

La Reunión Diaria: Después del desayuno, el gong sonaba para la reunión matinal. La reunión trataba primero con cualquier asunto diario o anuncios para la comunidad, ellos lo desarrollaron en el encuentro taoísta el cual será discutido después. La reunión era el enfoque del día.

Tai Chi: Después de la reunión, había muchas horas de tiempo libre. Gia-Fu, quien caminaba diez millas diarias, animaba a otros a hacer los mismo, y la caminata-meditación resultaba. A la puesta del sol el grupo se reunía en una colina de cara al oeste y seguían a Gia-Fu en el Tai-Chi-Chuan -una forma de meditación por movimientos de origen chino en la cual uno se vuelve más consciente de su cuerpo y su “chi”, la energía vital que circula a través de él.

Después del Tai-Chi los Stillpointers pueden comer, tomar saunas o baños, charlar o retirarse a eso de las nueve.

Largos Periodos: Aunque ahí siempre había visitantes por un corto tiempo, algunos Stillpointers se quedaban por meses, algunos por años. Diferente a la mayoría de las mesas de trabajo, las sesiones diarias de encuentro envolvían a una comunidad de gente quienes vivieron, meditaron, comieron y trabajaron juntos. Hubo ahí un modo fácil de ir sin el miedo a lo desconocido o la sensación de urgencia que a menudo existe en los grupos de corto tiempo. Ninguno se sintió forzado a trabajar sus problemas en un día. El ritmo fue lento y la interacción fluida.

Terapia de Chop Suey: Las reuniones matinales variaban de acuerdo al modo del día, algunas veces quieto y pacífico, otras fuerte y violento, pero la presencia del líder, Gia-Fu-Feng, siempre fue percibida. Él creía en la terapia del “Chop Suey”: Usando todos los métodos disponibles, incluidos baños y caminatas. Él usaba la imaginación, sueños, vibraciones físicas, drama o fantasías para expresar el Tao, para dejar el Tao en otras personas. A menudo “la silla vacía” era usada para enfocarse en una persona en particular, pero el grupo estaba envuelto, como lo propuso Gia-Fu: “Así el Tao se hace manifiesto -un despertar grupal”.

Liberación: El Taoísmo moderno observa tres fases de la vida: Primero, la naturaleza original del niño; Segundo, los estratos sociales impresos sobre lo individual; y finalmente, cuando es posible, la liberación. Con la liberación, lo individual vuelve a la naturaleza original del niño, pero viene con él una consciencia acrecentada. El gestáltico taoísta encuentra intentos para ayudar a que lo individual se transforme en centrarse así él puede hacer más fácil obtener libertad.

La liberación acarrea que el ego se libere -el estado de “no-yo” o Wu Wo” en chino. Para llevar a cabo esto, uno pasa por un periodo de humildad -“pequeño yo” o “Hsiao Wo”, y en terapia ostensiva “Gran yo” o “Ta Wo”. A menudo, en Stillpoint, la terapia ostensiva era empleada. Alguien podía jactarse a su alrededor diciendo: “¡Soy el más grandioso!” Sin culpa.

Desvariar: El maestro terapeuta une su ego con el grupo, y su trabajo se vuelve esfuerzo sin fuerza. Deja que la gente se acerque a él. No obliga a nada. Cuando el grupo comienza a hablar, observa y da retroalimentación. El terapeuta taoísta promueve el “delirio” como un “delirio del idiota”. Desvariar es callar el pensamiento sin dejar de imaginar y, en consecuencia, sin bloqueos. Desvariar permite que la esencia natural de la persona llegue a él.

Rabia: Así como es importante el desvarío, también lo es el soltar la rabia o el resentimiento (sacando la mierda) similar a la Terapia del Grito Fundamental de Janov, aunque no necesariamente tan intenso. Una vez que la rabia es soltada, la persona realmente puede empezar a funcionar y a vivir. “Sacar la mierda” es especialmente importante en una comunidad donde treinta gentes viven en cuartos relativamente cercanos. La tensión se erige como la electricidad en el aire antes de una tormenta. Sólo cuando el rayo y el trueno pasa la paz puede ser restaurada. Haciendo la rabia socialmente aceptable, las explosiones causadas por la fricción interpersonal se vuelve pequeño e inofensivo antes grande y dañino.

Los Stillpointers a menudo dejan ir su fuerza en el ambiente controlado de la reunión cuando normalmente lo llevan directo al grupo de terapia enfocado en uno de los dos implicados. Varias veces la rabia se almacena de un problema provocado por algunos eventos externos pequeños. La ayuda del grupo determina si la causa es externa o interna. Por ejemplo, Sue ventila su irritación en la reunión sobre algo que Joe ha hecho. Los miembros del grupo, quienes han vivido con Sue y Joe, les comunican su parecer. Algunas veces otros miembros agregan, “Sí, Joe, eso también me molesta”. La atención se centra en Joe. Si en el otro aspecto nadie está molesto por los actos de Joe, la atención usualmente se vuelve a Sue quien puede proyectar su problema en Joe.

Esta interacción del grupo facilita el destape del problema en el cual pueden entonces comenzar a trabajar con Gestalt u otros métodos.

Maestro Terapeuta: El maestro terapeuta trata de alcanzar la esencia natural de paciente -la “mismidad. A través de la meditación, caminatas, y las sesiones de encuentro, la persona comienza a tener una mejor idea de su ser verdadero. También, el terapeuta, quien debe ser despreocupado y centrado de sí mismo, ayuda a otros a volverse conscientes de la inteligencia cósmica y de la sabiduría orgánica (tal como los poderes del cuerpo lo regulan). Él evita el énfasis de la inteligencia humana. Meditación es una gran ayuda para tal “darse cuenta”.


El terapeuta toma su propia terapia por la terapia del dar. El hace lo que siente correcto en ese momento. No hay reglas, sólo sigue el flujo. Deja que cualquier cosa (pequeño en violencia) suceda. Si la reunión se va al diablo, así sea. No hay tal cosa como una reunión fracasada, ningún modelo en cada reunión tiene que encajar en él.

El terapeuta tiene paz interior, así puede percibir a los otros sin distorsión: él es uno con el paciente, y aún cuando se enoje, hay amor. Así como el Zen, él puede sacar de su confusión a un estudiante por enojarse con él, o por echarlo de la reunión. Gia-Fu fue de los que rechazó esta cura, podría tomar mucho tiempo. “Bah” replicaba “¿toma tiempo la iluminación?

El taoísta deja que la persona entre al sentir. Si la persona está deprimida, de ja que se sienta realmente deprimida, lo deja llorar y gemir. Sólo cuando se vuelve uno con el sentir la sensación se irá.

Puede usar el “humor-sanador”. La mayoría de la gente tiene “botones” -zonas emocionalmente dolorosas que le hacen reaccionar rápidamente. El terapeuta puede “presionar” ese botón, constantemente hasta que la situación se vuelve humorística y el botón desaparece. Por insistencia, si una persona odia tener las manos de otro sobre sus hombros, el terapeuta hará esto varias veces hasta que la situación se vuelva visible, y no exista más botón que presionar.

En conclusión, taoísmo y gestalt se unen para formar una versátil y efectiva forma de terapia. El terapeuta en la Gestalt Taoísta está limitado por su imaginación. Las técnicas de Gestalt se adecuan bien el sistema del Taoísmo, y éste pensamiento así mismo agrega una base filosófica sólida a la Gestalt. La gestalt Taoísta es dinámica y flexible, y muy importante, funciona.

Traducción: Jesús Reyes y Reyes

Referencias:
· Tao-Te-Ching, Lao Tse, Trad. Susana Cano M. 1999.
· The Growing Edge of Gestalt Therapy, cap. 15, Taoism and Gestalt Therapy, Charles Gagarin.
Julio de 2001

miércoles, 7 de diciembre de 2016

"Segundo paseo al Acantilado Rojo", de Su Che (cuento)

"Acantilado rojo", de Jesús Aníbal Madrigal Trujillo

"Segundo paseo al Acantilado rojo"

El día quince del décimo mes salí a pie de mi casa para encaminarme al pabellón Lin-kao. Me acompañaban dos amigos. El rocío se había convertido ya en escarcha y los árboles estaban desnudos. Se percibía en el suelo la sombra de los hombres y, alzando la cabeza, se veía la luna brillante. Mirábamos a nuestro alrededor gozando del paisaje, mientrasavanzábamos cantando y llamándonos unos a otros.

Por fin dije con un suspiro:


-Tengo amigos que me acompañan, mas no tenemos vino. Y aun cuando lo tuviésemos, carecemos de viandas para acompañarlo. La luna es blanca, la brisa es suave. ¿Qué haremos en una noche tan bella?

Uno de mis amigos dijo:

-Hoy, al atardecer, levanté la red y cogí peces de grandes bocas y finas escamas. Parecen percas. ¿Mas dónde hallaremos vino?

Volvimos a la casa para consultar a mi esposa, quien dijo:

-Tengo un celemín de vino que hace mucho tiempo puse aparte, por si me lo pedías de improviso.

Entonces llevamos el vino y los peces, y fuimos a pasearnos nuevamente bajo el acantilado rojo.

El río se deslizaba tumultuoso; sus orillas escarpadas ascendían a mil pies de altura. Las montañas eran altas y la luna parecía muy pequeña; el río había bajado, asomaban las rocas de su lecho. Pero, ¿cuántos días y meses habían transcurrido desde que visité por última vez el río y las montañas?

Recogiéndome la túnica, comencé a trepar la rocosa orilla. Avancé sobre abruptos peñascos, apartando a mi paso los matorrales; me senté sobre piedras con forma de tigres; atravesé montecillos de plantas semejantes a dragones con cuernos. Encaramándome, intenté alcanzar las inestables guaridas de los buitres, posados para pasar la noche; descendiendo, traté de vislumbrar el palacio solitario del dios de las aguas.

Mis dos amigos no pudieron seguirme. Entonces lancé un grito prolongado y penetrante. Las hierbas y los árboles se conmovieron y temblaron; resonó la montaña y el valle devolvió el eco. Levantóse el viento, haciendo ondular el agua. Me asaltó la inquietud, me sentí triste y temeroso. Me estremecí, no atreviéndome a permanecer en la orilla.

Volví sobre mis pasos, subí a nuestra barca y la dejé seguir el centro de la corriente, para que se detuviese donde ella quisiera.

Era casi medianoche. Todo estaba silencioso y calmo. Una grulla solitaria, que venía del este, rayó el cielo sobrevolando el río. Sus alas eran anchas como las ruedas de un carro. Blanca por arriba, negra por debajo, lanzaba largos gritos discordantes. Pasó sobre la barca, casi rozándola, y se dirigió al oeste.

Poco más tarde se marcharon mis amigos, y en seguida me quedé dormido. Soñé que un monje taoísta, vestido con una ondulante túnica de plumas, pasaba bajo el pabellón. Me saludó y me dijo:

-¿Ha sido agradable tu paseo al Acantilado Rojo?

Le pregunté cómo se llamaba. Tornó a saludarme, sin responder.

-¡Ah! -exclamé-. ¡Ahora te reconozco! ¿No eres tú quien sobrevoló anoche mi barca?

El monje me miró riendo. Tuve miedo y me desperté. Al abrir la puerta miré hacia afuera, pero ya el paisaje era otro.

Su Che

Extraído de: "Antología del cuento extraño" (segundo volúmen), varios autores. 
Su Che, literato chino de la dinastía Song (siglo XI) , pertenece a los llamados "ocho grandes autores" de la época clásica. Como la mayoría de los letrados de su tiempo, prestó servicios en la administración del imperio, pero sin complicarse demasiado en las intrigas políticas. Espíritu despreocupado y contemplativo, lo mejor de su obra está en su poesía y sus descripciones de la naturaleza. También cultivó la pintura.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Poesía sin nombre


Aferrarse al troquelado simbólico
innombrable, intangible, intemporal
donde se enciende la membrana de loto
y se disuelven las paradojas vivientes.

Celebrar la victoria, que viste un tejido asombrado
que florece.

Regresar al origen es señal de reposo
su aurora, incesante, se revela
en el fondo del suave misterio,
y se eriza implacable por
el mandala eléctrico y sutil.

Poesía: Vagabundo del Tao (Juan Manuel Otero Barrigón)

domingo, 27 de noviembre de 2016

Bruce Lee: aniversario del nacimiento de un mito


Bruce Lee: aniversario del nacimiento de un mito, por Juan Manuel Otero Barrigón

Dicen que con el paso de los años las figuras de los grandes hombres se agigantan, aunque algunos al poco tiempo de partir ya son verdaderos gigantes.

Lee Yuen Kam, más conocido como Bruce Lee, nació en San Francisco, Estados Unidos, un 27 de noviembre de 1940. Era el año Chino del Dragón según el zodiaco oriental, y el trabajo de su padre,que estaba de gira con una obra de la Ópera China, los había llevado al país del Norte.

De regreso a Hong Kong donde creció, el "pequeño Dragón", tal era su apodo, comenzó a practicar formalmente Wing Chun Kung Fu, al tiempo que se aproximaba durante sus años de adolescencia a distintas artes como el Tai Chi Chuan, el Tae Kwon Do, el Judo, la esgrima y hasta el mismo Boxeo. Mas tarde todas irían a confluir en su propio sistema de arte marcial y de pensamiento, el Jeet Kune Do.

Su meta era triunfar en Occidente y popularizar la cultura, sabiduría y las artes orientales lejos de sus tierras. Para ello viajó a los Estados Unidos, “el país de las oportunidades”, en épocas donde reinaban fuertes prejuicios hacia los asiáticos. A él le debemos, en buena medida, la divulgación de muchos estilos y disciplinas marciales que desde Norteamérica se expandirían por todo el mundo. Convencido de que “para alcanzar la inmortalidad, hay que vivir una vida memorable”, estudió el pensamiento filosófico de los sabios taoístas Lao-Tsé y Chuang-Tsé, se graduó en filosofía en la Universidad de Washington donde se interesó especialmente por el pensamiento de Hegel, Marx, Krishnamurti y Spinoza,todas ideas a partir de las cuales diseñó su estilo vida. Bruce fue además escritor y poeta, facetas no tan conocidas de su vida.

Como actor, participó de numerosas películas, cinco de las cuales protagonizó y son consideradas de culto en el cine de las artes marciales.

Menandro, el famoso comediógrafo griego, escribió una vez que: “aquel a quien los dioses aman, muere joven”. El 20 de Julio de 1973, tres semanas antes del estreno de su obra maestra “Enter the Dragon” (Operación Dragón),que había significado además su desembarco en Hollywood, Bruce falleció a causa de un edema cerebral provocado por una reacción alérgica a un medicamento para el dolor. Tenía 32 años y se encontraba en la cima de su carrera. Nacía el mito. La estrella de Bruce Lee ya no iría a apagarse jamás.


Bruce Lee se enfrenta a Chuck Norris en "The Way of the Dragon" (1972). Para muchos, el mejor combate marcial filmado en el séptimo arte.


viernes, 25 de noviembre de 2016

El Taoísmo es Jazz (por Alberto Manuel Belmonte)


El Taoísmo es Jazz, por Alberto Manuel Belmonte

Si pudiera equipararse el Confucionismo a un género musical, ese sería la música clásica. El Confucionismo es orden y búsqueda de la perfección armónica, ausencia de error, cooperación y límites bien marcados, organización funcional. En este sentido se trata al humano como una pequeña pieza de algo mucho más grande, un pequeño soldadito al que se le van encomendando diferentes tareas dependiendo de la etapa evolutiva en la que se encuentre. El orden social siempre está por encima del deseo individual y, por tanto, de la voluntad de decisión personal. Cada miembro de esta justa jerarquía (por tratar a todos con rotunda igualdad de oportunidades) recibe numerosas prestaciones sociales a cambio, siempre que no escape de los límites y se comporte según su rol. Si cada instrumentista realiza su cometido con entrega y dedicación, la pieza sonara perfecta para nuestros oídos y los pequeños errores que pudieran ocurrir quedarían imperceptibles. Esto es el Confucionismo, corriente de pensamiento social y política que ha tenido y tiene una gran influencia en la mentalidad asiática actual, en la que el conjunto de la sociedad siempre estará por encima del individuo.

Mientras tanto, en la otra orilla se encuentra la corriente filosófica del Taoísmo (Cuidado, no confundir con la popular religión que llegó a gozar de gran poder en ciertos momentos de la historia de China, del mismo nombre). El Taoísmo es jazz, es intuición natural, improvisación, caos benigno y humanidad sin mentiras, sin planificación, sin abstracción alguna. El Taoísmo nunca buscó la perfección ni armonía porque considera a la naturaleza humana armónica y perfecta por defecto. No hay paraíso alguno al que llegar, ni tarea alguna que nos conduzca a él. El paraíso está en nosotros, en cada acción que realizamos, en el puro presente. Es una corriente mucho más anárquica, que no cree en la moralidad ni cree en la comunicación lingüística. Tan solo cree en la experiencia actual y directa, en el “dejarse llevar” por el torrente natural que marca nuestro devenir. No se opone a ese poder que surge de las entrañas de la tierra, a esas leyes naturales a las que el humano tanto ha intentado controlar y manipular en su “beneficio”. Para el Taoísmo, el beneficio natural y el humano son la misma cosa. La relatividad campa a sus anchas, alejándose de los extremos.

Charlie Parker & Coleman Hawkins en plena improvisación creativa


El jazz no entiende de reglas, camina libre como el viento. Los músicos de jazz no siguen una partitura de manera estricta, es tan solo una guía con la que poder jugar con la música. El jazz es armonía no planeada. Cada instrumento se expresa sin subordinación alguna, pero a su vez, todo marcha, todo funciona, se llega a un clímax no buscado, a una atmósfera sensacional que nunca estuvo escrita antes. En definitiva, tanto el Taoísmo como el jazz son pura magia, un torrente de naturaleza pura y poderosa difícil de asimilar pero que cuando asimilas, puede cambiar tu vida para siempre.

Alberto Manuel Belmonte es licenciado en psicología por la Universidad de Sevilla y Master en Psicología Clínica por la Asociación Española de Psicología Conductual. Especialista en las sabidurías de Oriente,  actualmente reside en Fuzhou, China, donde realiza un estudio sociológico sobre el significado de la felicidad en los jóvenes universitarios chinos.Su recomendado sitio web es: http://experienciascumbre.es/

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Origen del Tao Te King (Bertolt Brecht)

Nota introductoria del autor del blog: comparto aquí uno de los pocos escritos literarios en homenaje al querido Yin Hsi, guardián de frontera, a cuya visión e insistencia le debemos que el Viejo Maestro Lao Tsé decidiera interrumpir su viaje hacia el Oeste para legarnos su testimonio de sabiduría escrita. Tantas veces olvidado, tantas veces ignorado, Yin Hsi es auténtico símbolo de la simpleza taoísta. Recordarlo, como lo recuerda Bertolt Brecht en este bello poema que hoy compartimos, es expresión de gratitud por su legado indirecto, la belleza contenida en el libro del Camino y su Poder. 



El origen del Tao-Te-King (y homenaje al aduanero Yin Hsi), por Bertolt Brecht

(Leyenda sobre el origen del libro Tao-Te-King, dictado por Lao-tse en el camino de la emigración)

A los setenta años, ya achacoso,
sintió el maestro un ansia de paz.
Moría la bondad en el país
y se iba haciendo fuerte la maldad.
Se abrochó los zapatos.

Empaquetó las cosas necesarias.
Pocas. Pero algo había que llevar.
La pipa en que fumaba cada noche.
El libro que leía a todas horas.
Algo de pan blanco.

Gozó mirando el valle, y lo olvidó
cuando la senda comenzó a ascender.
Rumiaba el buey, alegre, hierba fresca
mientras llevaba al viejo.
Pues iba muy deprisa para él.

Caminó cuatro dias entre peñas
hasta que un aduanero lo paró.
¿Alguna cosa de valor?”. “Ninguna”.
Es un maestro”, dijo el joven guia
del buey. Y el aduanero comprendió.

Y el hombre, en un impulso afectuoso,
aún preguntó: “¿Qué ha llegado a saber?
Y el muchacho explicó: “Que el agua blanda
hasta la piedra acaba por vencer.
Lo duro pierde”.

Aprovechando aquel atardecer,
tiro el guia del buey, siguiendo viaje.
Ya se perdían tras un pino negro
cuando los alcanzó el buen aduanero.
Les gritaba: “¡Esperadme!”.

Dime otra vez eso del agua, anciano
Se detuvo el maestro: “¿Te interesa?
Soy sólo un aduanero”, dijo el hombre,
pero quiero saber quien vencerá.
Si tú lo sabes, dímelo".

"¡Escríbemelo! ¡Díctalo a este niño!
No lo reserves sólo para ti.
En casa te daré tinta y papel.
Y también de cenar. Yo vivo allí.
¿Aceptas mi propuesta?

Examinó el anciano al aduanero:
chaqueta remendada, sin zapatos,
viejo antes de llegar a la vejez.
No era precisamente un triunfador.
Murmuró: “¿Tú también?”.

Había vivido demasiado para
no aceptar tan amable invitación.
Quien pregunta, merece una respuesta.
Parémonos aquí”, dijo en voz alta.
Hace ya frío”, el guía le apoyó.

Echo pie a tierra el sabio de su buey.
Escribieron durante siete dias
alimentados por el aduanero,
quien maldecia ahora en voz muy baja
a los contrabandistas.

Una mañana, al fin, ochenta y una
sentencias dio el muchacho al aduanero.
Y, agradeciéndole un pequeño don,
se perdieron detrás del pino negro.
No es fácil encontrar tanta atención.

No celebremos, pues, tan sólo al sabio
cuyo nombre en el libro resplandece.
Al sabio hay que arrancarle su saber.
Al aduanero que se lo pidió
demos gracias también.
 
Bertolt Brecht